miércoles, 6 de junio de 2018

Emergiendo de la crisálida (Pieris brassicae)



Las crisálidas de Pieris brassicae han empezado a nacer esta semana, después de haber pasado todo el invierno en el frigorífico. Han tardado unas dos semanas en salir desde que las saqué. Son las que se muestran en esta entrada.

Las crisálidas de los ropalóceros tienen la ventaja de ser comúnmente más transparentes que las de heteróceros, permitiendo conocer el momento en el que el adulto va a emerger. Es difícil presenciar el momento exacto, pero prestando atención a la crisálida podemos conocer cuándo va a ocurrir. Es quizás uno de los momentos más extraordinarios de observar para un criador de mariposas.

Crisálidas de Pieris brassicae

Las crisálidas que se muestran arriba tienen diferentes grados de madurez, aumentando de izquierda a derecha. La primera de ellas, aún inmadura, no da pistas de cuándo se producirá el nacimiento. Sin embargo, a partir de la segunda ya es posible adivinar los dibujos de las alas de la mariposa. Los ropalóceros suelen tener un metabolismo algo más rápido, por lo que el tiempo desde que se notan las alas hasta que el adulto emerge es más breve.

La de la derecha, más translúcida, está a punto de nacer
Lo primero que se suele transparentar son los ojos, antenas, etc, pero las alas son la pista más clara. Las crisálidas 2 y 3 empezando por la izquierda nacerán en torno a los próximos dos días. En la siguiente (4), el color negro del cuerpo ya se transparenta, lo cual indica que la mariposa nacerá al día siguiente. Sin embargo, la característica más clara que indica la inminente salida del adulto se ve en la penúltima crisálida (la última está vacía). Pocas horas antes de la emergencia, el cuerpo se alarga (en la imagen se ven los segmentos abdominales separados), y el aire entra en el interior de la crisálida, haciéndola más translúcida. Esto se ve mejor en la foto de la derecha.

Cuando esto ocurre, podemos estar atentos para ver como el adulto rompe la crisálida por el tórax.

Todo esto es más o menos aplicable a mariposas diurnas, siempre dependiendo de la temperatura. Cuanto menor, más se ralentiza el proceso. Las nocturnas suelen ser más lentas y las alas se pueden ver una semana antes de la eclosión. La separación de los segmentos abdominales puede ser incluso uno o dos días anterior, por lo que preveer el nacimiento es más complicado. Obviamente, cuantos más ejemplares poseamos, más probabilidades tenemos de verlo.

Ruptura de la crisálida empujando con las patas
Estirando las alas

En esta especie el dimorfismo sexual es evidente, pues los machos no poseen manchas negras en el anverso. Y precisamente el anverso es lo que queda expuesto a la cutícula de la crisálida cuando la mariposa está en su interior. Esto nos permite diferenciar ambos sexos antes del nacimiento (a parte de por los órganos genitales, más complicados de observar en mariposas que en polillas por los relieves de la pupa).

Macho a la izquierda, hembra a la derecha

El reverso, sin embargo, es prácticamente igual, pues en los machos también aparecen las manchas negras:

Hembra a la izquierda, macho a la derecha

Hembra a la izquierda, macho a la derecha

El momento en el que secan las alas es perfecto para fotografiarlas porque no se asustan y además permanecen inmóviles. Si tenemos suerte de ver el nacimiento también podemos grabarlas mientras estiran sus alas.

Recién nacidas secando las alas

Algunas de las crisálidas, como mostré en la otra entrada, estaban deformadas por haberse formado en días muy fríos. La mayoría murieron en el frigorífico, pero una de ellas, mostrada en esa entrada, ha nacido hoy. Se trata de un macho, que tenía las antenas "enroscadas" alrededor de la cabeza y no encajadas en la sutura ventral entre las alas, como es habitual. Ha conseguido salir con una antena y la trompa deformadas. La maza final de la otra antena ha quedado enganchada en un trozo de cutícula de la crisálida, pero volaba perfectamente para ser liberada:

Crisálida con antenas deformadas
Macho

Por último, os dejo dos vídeos de un par mariposas que pude ver nacer. Están a cámara rápida, unas 10 veces más rápido que a tiempo real:


Una publicación compartida de @lepis.pteron el

viernes, 25 de mayo de 2018

Nuevos ejemplares


Aprovecho los días de calor para salir al campo y fotografiar nuevas mariposas a identificar. Hay que saber qué lugares prefieren, y a que plantas acudirán para alimentarse. Es muy difícil acercarse a ellas mientras no están ocupadas libando néctar, por lo que las flores pueden ser un buen aliado a la hora de aproximarnos a estos insectos.

Los campos de colza (Brassica napus) son un gran atractivo durante estas fechas para muchas mariposas, ya que, además de ser una de las plantas nutricias de orugas del género Pieris, sus flores también atraen a otras especies. El nombre científico de la colza, da el nombre específico de estas mariposas:

Pareja de Pieris napi

P. napi

A pesar del parecido que tienen con Pieris rapae en tamaño y coloración, se distinguen fácilmente de éstas en que las venas del reverso están claramente marcadas por escamas más oscuras.

También pude ver estos dos ninfálidos:

Euphydryas aurinia

Llama la atención de este ejemplar la deformidad de su ala anterior izquierda. Por selección, las mariposas con incapacidad de vuelo suelen ser, por lo general, eliminadas. Es una desventaja que las impide alimentarse, y en ciertos casos, aparearse. 

Sin embargo, no es el caso de la de la imagen. Esta mariposa era capaz de volar perfectamente, e incluso planear como es típico de su especie. Los daños en las alas traseras no impiden el vuelo en absoluto, pero las delanteras son las que cortan el aire, complicando mucho más las maniobras. 

Issoria lathonia

Issoria lathonia

El otro ninfálido, de vuelo similar al anterior, es esta Issoria lathonia. Las diferencias en el patrón de las alas (sobre todo las manchas plateadas del reverso) la hacen, en reposo, inconfundible con la anterior. Aun así, en vuelo se pueden confundir, sobre todo cuando pasan a nuestro lado a mucha velocidad. 

Siguiendo con el color naranja, pero cambiando de familia, también pude captar este pequeño licénido:

Lycaena phlaeas

Lycaena phlaeas

Como he dicho antes, las mejores fotos son tomadas cuando están ocupadas alimentándose. Ambas imágenes son el mismo ejemplar, sin embargo, en la segunda me pude poner más cerca de ella probablemente por estar tomando néctar.

En cuanto a polillas, hacía mucho tiempo que no tenía el gusto de ver una esfinge del tilo (Mimas tiliae), a pesar de que abundan en mi zona por la existencia de tilos en calles y parques. De hecho, ésta se encontraba descansando sobre la pared de un edificio, en medio de la calle. Por el tamaño y forma del cuerpo, supongo que se trata de un macho:

Mimas tiliae

Este geométrido no he conseguido identificarlo:

Fam. Geometridae

Durante la primavera y parte del verano, podemos ver en prados y pastos enormes orugas de Lasiocampa trifolii. Son bastante abundantes, y muy visibles por su color y tamaño. La de la foto no era muy grande, pero bastaba para llamar la atención entre las gramíneas:

Lasiocampa trifolii

Otras orugas que encontré caminando por el suelo fueron estas dos; la segunda no sé a que especie puede pertenecer, mientras que la primera imagino que, por su parecido, será algún miembro de la familia Arctiidae. Quizás Diacrisia sannio:

Diacrisia sannio

Diacrisia sannio

Sin identificar





sábado, 12 de mayo de 2018

Salidas de campo 2018


Gonepteryx rhamni (limonera)

La llegada del buen tiempo se ha demorado bastante este año. Una de las mariposas que no he tenido la ocasión de fotografiar hasta ahora es la limonera, una de las primeras especies que aparecen en primavera. De hecho, la foto fue tomada hace un mes, a principios de abril. En cuanto el calor se establece, entran en una especie de letargo durante todo el verano, hasta que las temperaturas comienzan a bajar.

El resto de fotos que os muestro son de esta semana, algunas de ellas de especies aún no mostradas en el blog. Las dos siguientes son ejemplares aparecidos en el jardín, el resto son del monte. Los lilos (Syringa vulgaris) son arbustos de flores tubulares y perfumadas, perfectas para estos insectos. Es una planta que atrae lepidópteros de tamaño considerable.

Inachis io

Este ejemplar de Inachis io es claramente hibernante. Habrá pasado el invierno resguardada en cualquier lugar protegido de las heladas. Sus desgastadas alas son una evidencia de los meses de vida que tiene esta mariposa, probablemente desde el verano u otoño pasados. 

Papilio machaon

El macaón, sin embargo, hiberna en estado pupal, siendo común verlas sobre todo en las cimas de pequeños montes. De hecho, han sido numerosos ejemplares de esta especie, junto a Iphiclides feisthamelii, los que he podido observar durante la tarde de ayer en lo alto de una cima. Nunca había visto tal concentración de estas mariposas. Los machos se perseguían intentando eliminar a los competidores con los que se disputan a las hembras (hill-topping). De vez en cuando hacían alguna parada para resposar y libar el néctar de romeros (Rosmarinus officinalis) o jaras (Cistus albidus):

Iphiclides feisthamelii

Iphiclides feisthamelii

Otra de las especies no mostradas hasta ahora, es uno de los pocos representantes de la familia Saturniidae que tenemos en nuestro país. Aglia tau es una polilla bastante fácil de encontrar en hayedos (Fagus sylvatica, planta nutricia de las orugas) durante los meses de abril y mayo, cuando los machos vuelan a plena luz del día en busca de las hembras. Su coloración, tamaño y vuelo zigzagueante los hacen inconfundibles. Las hembras son más difíciles de localizar, pues esperan inmóviles durante el día a que un macho llegue atraído por sus feromonas.

Aglia tau

No es la primera vez que las encuentro, pero es muy complicado poder fotografiarlas por mostrar actividad durante el día, siendo raro que se posen. Este macho estaba en el borde de la carretera, vibrando las alas, preparado para alzar el vuelo en cualquier momento. Por esta razón, las imágenes están poco nítidas.

Manchas con forma de T en los ocelos
Aglia tau

Se puede reconocer que se trata de un macho por el color naranja vivo, el estrecho abdomen y principalmente, por las enormes antenas.

Iridiscencia de los ocelos

Los cuatro ocelos de las alas, característicos de esta familia de polillas, tienen cierta iridiscencia. Están coloreados de negro, pero depende de la incidencia de la luz se tornarán azules, como en la última foto.

El nombre que recibe proviene de la marca blanca del interior del ocelo. Ésta se asemeja a la letra Tau del alfabeto griego, la cual le da el nombre específico.

Hayedo. Hábitat propio de esta mariposa

Otra especie bastante curiosa de observar, es esta minúscula polilla, creo que del género Adela. Lo que llama la atención de ella son sus enormes antenas, que fácilmente sobrepasan el triple del largo de su cuerpo. Vuelan con las antenas extendidas (como en la imagen), por molestas que parezcan.

Adela sp.

Por último, un par de orugas no incluidas hasta ahora, por lo que las añadiré a la guía de identificación. La primera, un geométrido con un excelente camuflaje. Es común en las orugas de esta familia hacerse pasar por tallos, sujetas únicamente con las pseudopatas y con las patas plegadas hacia la cabeza:

Pseudoterpna pruinata ?
Camuflada sobre genista, su planta nutricia

La otra, es un ninfálido, como bien indican sus pinchos y su similitud con otras especies como la anteriormente citada Inachis io. Muchos miembros de esta familia, en la península, se alimentan sobre violetas (Viola sp). 

Argynnis aglaja


viernes, 29 de diciembre de 2017

Pieris brassicae


Después de casi un año sin criar lepidópteros, este otoño cogí una puesta de Pieris brassicae de una de las berzas de la huerta. De esta manera, tendré una buena cantidad de crisálidas para iniciar su cría la primavera que viene.

Puesta de Pieris brassicae

No es muy recomendable dejar secar la hoja en la que están pegados, porque si la cutícula del huevo es blanda (como es el caso), se puede dañar. Sin embargo, el trocito de hoja se deshidrató y permanecieron varios días así, sin que les perjudicase, hasta que emergieron las orugas.

Orugas de P. brassicae (la verde es de P. rapae)

Tardaron bastante tiempo en crisalidar, porque el metabolismo de estos animales depende de la temperatura ambiente, y los huevos los cogí a mediados de octubre. Los he mantenido casi en el exterior y mudaron para realizar la crisálida hace poco, pasando varias noches con algunos grados bajo cero.

Esto provocó algunas malformaciones en las pupas, que luego os mostraré. Primero quiero enseñaros como las separé de la jaula para guardarlas todo el invierno. Esta especie pupa anclada del cremáster y agarrada con un cinturón de seda bajo el tórax. Por lo tanto, hay que cortar el cinturón antes de separar la crisálida de la pared. Este procedimiento será necesario si se encuentran enganchadas a una malla o a una tela, pero si se encuentran agarradas a plástico, se puede separar toda la lámina de seda (con el cinturón y el pegote del cremáster de una pieza) como mostré en la entrada "Preparando las crisálidas" con ejemplares de Papilio machaon.

Señalado cinturón de seda

Con cuidado se cortan ambos lados con una tijera

Una vez hemos cortado ambos lados del cinturón, la crisálida se caerá hacia abajo, colgada únicamente del cremáster, como naturalmente lo hacen especies de la familia Nymphalidae.

Crisálida sin cinturón bocabajo 

Ahora hay que separar la seda de esta zona de la superficie. Con un alfiler, se engancha la seda entre el cremáster y la tela, y se tira con cuidado. No tirar de la crisálida porque la sujeción es muy rígida y antes romperíamos la pupa en dos. 

 Separación con un alfiler














Se puede colgar en esta posición, tal cual está enganchada la seda con el alfiler. Es recomendable que este tipo de crisálidas no estén muy lejos del fondo de la caja cuando nazcan, y que tengan paredes para poder trepar, pues estas mariposas no están preparadas para nacer bocabajo, cayendo al nacer con facilidad.

Éstos son los ejemplares que tengo aún sin colgar para la siguiente temporada:

Crisálidas guardadas hasta la primavera que viene

Y ahora os muestro un par de orugas cuya transformación no fue del todo bien. En la primera, las antenas de la futura mariposa no están pegadas a la pupa:



Las antenas están dirigidas hacia arriba, una de ellas enroscada
por detrás de la cabeza.




















La siguiente se ha quedado con la cubierta de la cabeza de la oruga pegada, con las antenas, trompa y ojos escondidos debajo, quedando un canal entre las alas, donde encajarían estos apéndices:

Cabeza negra de la oruga sobre el extremo

Algunas de las que estaban malformadas se han acabado secando, pero estas dos siguen vivas y supongo que la mariposa se formará en el interior. Habrá que esperar a primavera para ver como se desenvuelven.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Himenópteros depredadores


Al igual que lo hice en la entrada de Himenópteros parásitos, os vengo a hablar de otro insecto del mismo orden cuyo ciclo se desarrolla a expensas de, en este caso, orugas de lepidópteros.

Este verano, al retirar una de las mallas que cubrían los cerezos para proteger la fruta de los pájaros, vi como un característico nido de avispa alfarera caía al suelo. Es evidente que el nombre que reciben se debe a estas estructuras formadas por barro, que las hembras construyen con paciencia en casi cualquier lugar del jardín.

Estos habitáculos protegerán el huevo, la larva y la crisálida de la futura avispa, hasta que emerja directamente en estado adulto. La madre se tendrá que encargar de que, a su futura generación, no le falte alimento hasta que se completen todas las etapas larvarias. Por ello, se dedica a cazar insectos y encerrarlos en el interior de las estructuras de barro, que servirán de almacén para la larva que se desarrolla en su interior.

Nido de avispa alfarera

Sin embargo, si las presas se introducen vivas en el nido, pueden escaparse, o aún peor, dañar al único huevo y posterior larva de avispa que se encuentra encerrada con ellas. Por otra parte, si éstas son almacenadas muertas, se pudrirán o deteriorarán antes de que la pequeña larva haya crecido lo suficiente como para transformarse en crisálida.

Por tanto, las presas han de estar vivas para permanecer intactas, pero paralizadas para que la larva no sufra ningún daño por su parte. Esto lo consiguen las avispas alfareras inyectándolas un líquido paralizante, que no llega a matarlas.

Éstas suelen ser, por lo general, arañas u orugas de lepidópteros. En mi caso, la avispa es del género Eumenes, por lo que su especialidad son estas úlimas. En la imagen superior se ve un pequeño agujerito por el cual la hembra introduce las presas de pequeño tamaño, y que imagino, sirve también para "ventilar" el nido.

Agujero producido al ser arrancado de la malla

Al retirar la malla del árbol, el nido de barro se rompió y quedó abierto por la parte que estaba adherida a ella. Aproveché para vaciarlo y así poder observar el minucioso trabajo realizado por este himenóptero.

En el interior del nido, encontré varias orugas de lepidópteros, la mayoría de la familia Geometridae, caracterizadas por tener solo dos pares de pseudopatas al final del abdomen.

Interior del nido

Como he dicho antes, las orugas estaban vivas, pero paralizadas. Apenas hacían movimientos cuando las molestaba. Se puede decir que la larva se alimenta de ellas con vida. En la imagen, ésta se encuentra casi a la derecha del todo, de un tamaño similar a las presas, de las que depende su crecimiento.

Larva de Eumenes sp

Después de esto, las volví a meter en el nido, y lo dejé con el agujero roto hacia abajo para que no pudiesen salir, en un lugar protegido de la lluvia. Espero que, después del trabajo de la avispa, esta pequeña larva completase su metamorfosis.