viernes, 29 de diciembre de 2017

Pieris brassicae


Después de casi un año sin criar lepidópteros, este otoño cogí una puesta de Pieris brassicae de una de las berzas de la huerta. De esta manera, tendré una buena cantidad de crisálidas para iniciar su cría la primavera que viene.

Puesta de Pieris brassicae

No es muy recomendable dejar secar la hoja en la que están pegados, porque si la cutícula del huevo es blanda (como es el caso), se puede dañar. Sin embargo, el trocito de hoja se deshidrató y permanecieron varios días así, sin que les perjudicase, hasta que emergieron las orugas.

Orugas de P. brassicae (la verde es de P. rapae)

Tardaron bastante tiempo en crisalidar, porque el metabolismo de estos animales depende de la temperatura ambiente, y los huevos los cogí a mediados de octubre. Los he mantenido casi en el exterior y mudaron para realizar la crisálida hace poco, pasando varias noches con algunos grados bajo cero.

Esto provocó algunas malformaciones en las pupas, que luego os mostraré. Primero quiero enseñaros como las separé de la jaula para guardarlas todo el invierno. Esta especie pupa anclada del cremáster y agarrada con un cinturón de seda bajo el tórax. Por lo tanto, hay que cortar el cinturón antes de separar la crisálida de la pared. Este procedimiento será necesario si se encuentran enganchadas a una malla o a una tela, pero si se encuentran agarradas a plástico, se puede separar toda la lámina de seda (con el cinturón y el pegote del cremáster de una pieza) como mostré en la entrada "Preparando las crisálidas" con ejemplares de Papilio machaon.

Señalado cinturón de seda

Con cuidado se cortan ambos lados con una tijera

Una vez hemos cortado ambos lados del cinturón, la crisálida se caerá hacia abajo, colgada únicamente del cremáster, como naturalmente lo hacen especies de la familia Nymphalidae.

Crisálida sin cinturón bocabajo 

Ahora hay que separar la seda de esta zona de la superficie. Con un alfiler, se engancha la seda entre el cremáster y la tela, y se tira con cuidado. No tirar de la crisálida porque la sujeción es muy rígida y antes romperíamos la pupa en dos. 

 Separación con un alfiler














Se puede colgar en esta posición, tal cual está enganchada la seda con el alfiler. Es recomendable que este tipo de crisálidas no estén muy lejos del fondo de la caja cuando nazcan, y que tengan paredes para poder trepar, pues estas mariposas no están preparadas para nacer bocabajo, cayendo al nacer con facilidad.

Éstos son los ejemplares que tengo aún sin colgar para la siguiente temporada:

Crisálidas guardadas hasta la primavera que viene

Y ahora os muestro un par de orugas cuya transformación no fue del todo bien. En la primera, las antenas de la futura mariposa no están pegadas a la pupa:



Las antenas están dirigidas hacia arriba, una de ellas enroscada
por detrás de la cabeza.




















La siguiente se ha quedado con la cubierta de la cabeza de la oruga pegada, con las antenas, trompa y ojos escondidos debajo, quedando un canal entre las alas, donde encajarían estos apéndices:

Cabeza negra de la oruga sobre el extremo

Algunas de las que estaban malformadas se han acabado secando, pero estas dos siguen vivas y supongo que la mariposa se formará en el interior. Habrá que esperar a primavera para ver como se desenvuelven.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Himenópteros depredadores


Al igual que lo hice en la entrada de Himenópteros parásitos, os vengo a hablar de otro insecto del mismo orden cuyo ciclo se desarrolla a expensas de, en este caso, orugas de lepidópteros.

Este verano, al retirar una de las mallas que cubrían los cerezos para proteger la fruta de los pájaros, vi como un característico nido de avispa alfarera caía al suelo. Es evidente que el nombre que reciben se debe a estas estructuras formadas por barro, que las hembras construyen con paciencia en casi cualquier lugar del jardín.

Estos habitáculos protegerán el huevo, la larva y la crisálida de la futura avispa, hasta que emerja directamente en estado adulto. La madre se tendrá que encargar de que, a su futura generación, no le falte alimento hasta que se completen todas las etapas larvarias. Por ello, se dedica a cazar insectos y encerrarlos en el interior de las estructuras de barro, que servirán de almacén para la larva que se desarrolla en su interior.

Nido de avispa alfarera

Sin embargo, si las presas se introducen vivas en el nido, pueden escaparse, o aún peor, dañar al único huevo y posterior larva de avispa que se encuentra encerrada con ellas. Por otra parte, si éstas son almacenadas muertas, se pudrirán o deteriorarán antes de que la pequeña larva haya crecido lo suficiente como para transformarse en crisálida.

Por tanto, las presas han de estar vivas para permanecer intactas, pero paralizadas para que la larva no sufra ningún daño por su parte. Esto lo consiguen las avispas alfareras inyectándolas un líquido paralizante, que no llega a matarlas.

Éstas suelen ser, por lo general, arañas u orugas de lepidópteros. En mi caso, la avispa es del género Eumenes, por lo que su especialidad son estas úlimas. En la imagen superior se ve un pequeño agujerito por el cual la hembra introduce las presas de pequeño tamaño, y que imagino, sirve también para "ventilar" el nido.

Agujero producido al ser arrancado de la malla

Al retirar la malla del árbol, el nido de barro se rompió y quedó abierto por la parte que estaba adherida a ella. Aproveché para vaciarlo y así poder observar el minucioso trabajo realizado por este himenóptero.

En el interior del nido, encontré varias orugas de lepidópteros, la mayoría de la familia Geometridae, caracterizadas por tener solo dos pares de pseudopatas al final del abdomen.

Interior del nido

Como he dicho antes, las orugas estaban vivas, pero paralizadas. Apenas hacían movimientos cuando las molestaba. Se puede decir que la larva se alimenta de ellas con vida. En la imagen, ésta se encuentra casi a la derecha del todo, de un tamaño similar a las presas, de las que depende su crecimiento.

Larva de Eumenes sp

Después de esto, las volví a meter en el nido, y lo dejé con el agujero roto hacia abajo para que no pudiesen salir, en un lugar protegido de la lluvia. Espero que, después del trabajo de la avispa, esta pequeña larva completase su metamorfosis.






miércoles, 20 de septiembre de 2017

Dittrichia viscosa 3



Cortejo de Polyommatus icarus (macho azul, hembra marrón)

Un año más no he podido faltar al espectáculo que ofrece esta asterácea cuando deja ver sus inflorescencias a finales de verano. Me ha costado decidir las fotos que subir aquí (y aún así son unas cuantas las que os muestro) debido a que he estado dos fines de semana acumulándolas. 

Estos días ha habido bastantes nubes, pero es increíble ver como aparecen cientos de lepidópteros a alimentarse unos minutos después de que éstas dejen que el sol los despierte. En cuanto a especies, son similares a las de otros años, salvo por algunos ninfálidos migradores que estos días no he podido observar. Especialmente abundantes eran este año los ejemplares de Pontia daplidice, además de los siempre presentes licénidos (en especial Polyommatus icarus y Lysandra bellargus).

Como en otras entradas, he ordenado las imágenes por familias, y empiezo con una de las más vistosas:

De la familia Papilionidae, apareció un único ejemplar de Papilio machaon, creo que hembra:

Papilio machaon

Papilio machaon

Papilio machaon


Ninfálidos apenas dos especies, nada abundantes, a diferencia del año anterior. Solo un ejemplar de Issoria lathonia, bastante deteriorada quizás por el ataque de un pájaro:

Issoria lathonia

Issoria lathonia

Lasiommata megera


Una de las familias de mariposas diurnas más presentes en cuanto a número (no en especies, únicamente 3) fueron los piéridos. Además, era frecuente observar huevos depositados por hembras de Colias crocea en diferentes especies de leguminosas:

Colias crocea hembra

Colias crocea

Huevo de Colias crocea

Pieris rapae macho

Pieris rapae macho (solo un punto en el ala anterior)

Por último, los miembros más numerosos de la familia Pieridae. Curiosamente la mayoría eran hembras (con marcas negras en las alas traseras), y eso que había decenas y decenas de individuos de esta especie. De hecho solo vi un macho, el de la última foto:

Pontia daplidice


Pontia daplidice

Pontia daplidice hembra
Pontia daplidice macho


La siguiente familia de mariposas fue la más diversa y numerosa con diferencia. Las pequeñas mariposas de la familia Lycaenidae mostraban frecuentemente sus punteados reversos, aunque también aprovechaban los rayos del sol para abrir sus alas y aumentar su temperatura corporal.

Polyommatus icarus hembra

Polyommatus icarus hembra. Observad el reflejo verde y azul de las alas

Polyommatus icarus macho (abajo) y Cacyreus marshalli

Como se ve en la primera foto de esta entrada, pude ver algunas machos de Polyommatus icarus intentando cortejar a hembras para aparearse con ellas:

Cortejo de Polyommatus icarus. El macho revolotea alrededor de la hembra.

El siguiente licénido más abundante fue Lysandra bellargus, que, a diferencia de la especie anterior, presenta fimbrias ajedrezadas (con tramos negros). Además, el azul del anverso de los machos es generalmente más celeste.
El último ejemplar es una variante en hembras de esta especie, las cuales son comúnmente casi marrones homogéneas. Lysandra bellargus f.ceronus presenta la tonalidad azul propia de los machos, pero en hembras, que puede extenderse también a las alas anteriores:

Lysandra bellargus

Lysandra bellargus macho. Comparad el azul con las fotos anteriores

Lysandra bellargus f.ceronus hembra

Lysandra bellargus f.ceronus hembra

Menos abundantes eran las siguientes especies de licénidos:

Cacyreus marshalli

Lysandra albicans macho (izq) Lysandra bellargus macho (dcha)

Lysandra albicans macho (izq) Lysandra bellargus macho (dcha)

Lycaena phlaeas

Lycaena phlaeas

Lampides boeticus

Leptotes pirithous


Para acabar con los ropalóceros, la última familia presente fue Hesperiidae, de la cual solo apareció un representante, bastante común:

Muschampia proto

Muschampia proto


En cuanto a los heteróceros, es poco común verlos sobre las flores durante el día, por lo que la mayoría estaban descansando en paredes o entre la vegetación, a excepción de algunas Zygaenas:

Zygaena fausta

Zygaena fausta


El resto de polillas descansaban a la luz del día. Era el caso de esta Lasiocampa trifolii, cuyas alas ya estaban bastante deterioradas:

Lasiocampa trifolii
L.trifolii
L.trifolii















Por último, algunas nocturnas más:

Camptogramma bilineata (Geometridae)

Eilema caniola (Arctiidae)

Sin identificar


Además me encontré algunas orugas del género Pieris en esta brasicácea:

Pieris rapae arriba y Pieris brassicae debajo