sábado, 12 de diciembre de 2015

Paidia rica


Capullo lleno de pinchos en la pared
interior del ático.
Un verano, hace años, cientos de pequeñas orugas grises y peludas quedaban inmóviles sobre la pared exterior de mi casa del pueblo. No sabíamos si podría ser una plaga, y yo ya me cansaba de buscar en guías de identificación y en internet la especie de lepidóptero que se trataba. 
Me extrañaba que apareciesen tantos, que no mostrasen casi actividad, y que estuviesen bastante lejos de alguna planta que pudiesen emplear como alimento. 
Algunas incluso se metían en las zonas bajas e inhabitadas de las casa para hacer sus capullos, que consistían básicamente en enlazar las espinas que cubrían sus cuerpos con seda. La crisálida quedaba totalmente visible a través de este armazón de pinchos.
Nunca vi ningún adulto allí, lo que me extrañó, porque por el capullo y por la forma de la crisálida supuse que eran polillas, las cuales se posan en las paredes durante el día para descansar.

Este verano volví a encontrarme con alguna de ellas, como siempre en las paredes. Llegué a guardar una en una cajita, pensando que igual estaba en la pared buscando dónde hacer su capullo, pero la tuve que soltar, porque no comenzaba a tejer y no sabía de que se alimentaba.
Además encontraba con frecuencia puestas de huevos sobre los muros, de las que nacían a montones diminutas orugas. Lo más extraño era su localización, lejos de plantas para alimentarse.

Finalmente, hace poco y buscando información sobre una de las polillas más vistosas de nuestra zona; Arctia caja, encontré una foto de estas pequeñas orugas. Apareció en la búsqueda porque ambas están clasificadas en la misma familia. Las dos especies pertenecen a la familia Arctiidae, que reúne polillas de gran tamaño, con colores y estampados llamativos, y orugas normalmente cubiertas de cientos de pelos puntiagudos. Actualmente se clasifica dentro de la familia Erebidae, por lo que Arctiinae sería una categoría de subfamilia.

Dos capullos en los que se aprecia perfectamente la piel de la crisálida vacía. Las orugas se metieron hasta en el ático.

Ya tenía el nombre científico: Paidia rica. La información que he encontrado en internet se reduce básicamente a fotos y poco más. Sin embargo he podido dar respuesta a algunas de las dudas que me planteaba al encontrar las orugas. Éstas se alimentan de manera inusual a la gran mayoría de larvas de lepidópteros. No tiene plantas nutricias, pues se alimenta sobre líquenes. Los líquenes son asociaciones de algas y hongos que poco tienen en común con las plantas vasculares.
Las orugas crecían sobre las paredes llenas de líquenes crustáceos de los que se alimentan, por ello las mariposas ponen los huevos sobre muros y no sobre plantas. La actividad de las orugas es básicamente nocturna, por lo que durante el día apenas se moverán.

Imagino que sus enemigos naturales serán pocos, por las púas de su cuerpo, y la competencia con otras especies por su alimentación será casi nula. Por eso, con una sola puesta de huevos sobre una pared con líquenes pueden desarrollarse la mayoría de larvas como ocurría hace años en la pared de mi casa.
Ahora tengo curiosidad por saber más acerca de esta desconocida especie. Continuamente me encuentro capullos vacíos (que a saber los años que llevan ahí, con seguridad desde la "plaga"), así que trataré de buscar de nuevo orugas en los sitios en las que volví a ver este verano. 


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Novedades de diciembre

Aligustre en agua dentro de la jaula
Los huevos depositados por las hembras de Samia ricini (los adultos mostrados en la ficha de cría) ya eclosionaron, incluso alguna oruga ya ha alcanzado su tercera etapa larvaria. Esta vez han tenido que ser alimentadas con aligustre (Ligustrum ovalifolium), pues el ricino (con el cual fueron alimentadas sus padres) en mi zona se hiela en invierno. 
He de decir que también probé a alimentarlas con otro arbusto perennifolio, Prunus laurocerasus, pero con menos éxito, aunque lo aceptaban sin problemas.
A medida que las orugas se hacen grandes, también lo deben ser sus jaulas. Ahora mismo están siendo criadas en un cilindro de tela que venden en cualquier sitio. En él introduzco los tarros con agua y las ramas dentro, y así pueden durar más de una semana, si no se las comen antes claro.

Hay unas cuantas orugas ahora mismo ahí metidas, por lo que si os interesan puedo hacer envíos, o incluso intercambiarlas por otras especies.


Orugas en tercer y segundo estadio.

Otra cosa que quería mostrar es esta hembra de la misma especie, que nació con una particularidad; su tamaño. Doblaba en superficie alar con facilidad a la mayoría de machos y era bastante más grande que el resto de las hembras. En la foto está comparada con una hembra de tamaño normal. Además, su cuerpo era muchísimo más grande, ha depositado cientos de huevos, y de hecho su crisálida era anormalmente grande en comparación con el resto.

Hembras de Samia ricini. Arriba la grande
Lo que me ha llamado la atención al criar esta especie es que las hembras no vuelan, ni siquiera se inmutan del sitio, mientras que los machos vuelan de una manera muy activa. Pero ésto no es lo mas curioso, porque la mayoría de hembras nacían con las alas deformadas, como si no las hubiesen logrado extender. Sin embargo saqué a todas las crisálidas de sus capullos (para evitar que sus alas quedasen mal al nacer), y tenían sitio para colgarse y secar sus alas. 
Además, quedaban arrugadas de manera simétrica, es decir, el mismo pliegue que tenían en el ala derecha, estaba en la izquierda, como si fuese genético.
Quizás se trate de una característica ligada al sexo (presente mayoritariamente en hembras), o con características de dominancia en hembras, y de recesividad en machos. Sea como fuere hay especies de mariposas cuyas hembras, que no tienen la necesidad de volar, han perdido sus alas. Es un gasto metabólico muy innecesario para la mariposa formar unas alas dentro de la crisálida que no va a usar, pudiendo emplear esa energía y materia para producir, por ejemplo, más huevos.

Dejando aparte esta especie no autóctona, me dedico a salir a dar una vuelta por el campo. Las especies autóctonas se encuentran aletargadas en su mayoría debido a la temperatura, por lo que es más difícil que nos encontremos alguno de estos insectos ahora, pero quién busca, encuentra. Por ello es posible que tengamos alguna sorpresa, como poder observar esta enorme oruga avanzando por el suelo:


No estoy seguro pero creo que pertenece a la especie Macrothylacia rubi, una mariposa marrón y ocre de la familia Lasiocampidae.

También podemos observar distintas orugas si tenemos la suerte de traer a casa verduras ecológicas o cultivadas en huertas. Éstas dependen completamente de lo que hagamos con ellas (que, desgraciadamente, lo más común es matarlas aplastadas). Con ser liberadas en un jardín quizás sea suficiente, pero siempre podemos criarlas con esas hojas para ver en qué mariposa se transforma. Lo más común es que se trate de algún miembro de la familia Noctuidae, por lo que habrá que proveerle de algo de tierra para que realice su crisálida enterrada.

Oruga de noctúido encontrada en una escarola
Adulto de la familia Noctuidae.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Plantas nutricias

Quizás estemos ya pensando en lo que criaremos la temporada que viene, o en lo que necesitarán las mariposas que estamos esperando a que nazcan en primavera. Por ello voy a hacer una pequeña lista con algunas plantas interesantes para criar algunas de las mariposas más vistosas de la península. Todas las plantas van destinadas a la cría de mariposas autóctonas, por lo que otra entrada será dedicada a especies alóctonas, con otras necesidades nutricionales.

Viola odorata
La primera planta es bastante conocida por la gente que se ha criado en pueblos en contacto con la naturaleza. Se trata de la violeta de olor, Viola odorata, una pequeña planta de hojas acorazonadas más conocida por sus pequeñas flores perfumadas.
Necesita lugares con sombra y ser regada en verano para que no pierda la parte aérea, cosa que ocurre con frecuencia en la naturaleza. Se reproduce fácilmente por semillas y vegetativamente por estolones, unos tallos rastreros que acaban en una pequeña planta, la cual enraíza fácilmente en la tierra. 
Las mariposas que emplean esta planta como nutricia para sus orugas son algunos géneros de la familia nymphalidae, como Pandoriana y Argynis. Los huevos son depositados en la corteza de árboles, a los pies de los cuales crecen las violetas. Las orugas vivirán todo el invierno escondidas en la corteza, hasta que cuando llegue el calor bajen a las violetas para empezar a alimentarse.

Urtica dioica
Seguimos con la familia nymphalidae, que constituye la familia de mariposas con más representantes vistosos de nuestro país. Muchas de ellas, las más conocidas dependen de una de las plantas a su vez más odiada y conocida; la ortiga (Urtica dioica). Varias especies dependen de esta planta para alimentarse, teniendo vistosas orugas espinosas que en algunas especies viven de manera gregaria, formando enormes grupos en las ramas más altas de esta planta. La reproducción por semillas es más costosa, además solo echarán semillas las plantas hembra, pues los sexos se localizan en plantas distintas, cuyas flores solo portan o pistilo o estambres (de ahí su nombre dioica). Por ello lo mejor es arrancar unos tallos con raíz, de la cual brotarán más tallos. Es una especie de pequeño rizoma perenne que hace que la planta sobreviva de un año para otro. Incluso por propia experiencia he de decir que se puede plantar hasta de esquejes, pues en una ocasión, criando orugas de Vanessa atalanta, con las ramas de ortiga metidas en agua, alguna de éstas sacó raíces en menos de dos semanas.
Recomiendo cortarla en otoño, para eliminar las ramas viejas y que brote vigorosamente para que tenga ramas altas llenas de hojas sanas en primavera.

Foeniculum vulgare
El hinojo (Foeniculum vulgare) es la planta hospedera más importante en nuestras regiones de la mariposa Papilio machaon. También es empleada en gastronomía por su fuerte sabor a anís. Consta de una especie de bulbo, del cual sale una larga raíz vertical similar a una zanahoria que dificulta el cultivo de plantas adultas en macetas. Por esta razón, también es difícil extraer plantas ya adultas de la naturaleza, pues el bulbo y su raíz están normalmente bien enterrados. Lo más fácil es aprovechar en otoño a sembrar las semillas que quedan después de la floración, las cuales nacen sin ningún problema, pudiendo florecer al cabo de dos años. En esta época el hinojo comienza a brotar de nuevo, si no tiene hojas ya, que formarán la vegetación del año que viene, sobre la cual alzará sus enormes varas de hasta dos metros con las pequeñas flores amarillas.
Se deben cortar estas varas antes de la llegada del invierno casi a ras de tierra, para que comience a brotar con fuerza antes del frío, teniendo hojas de tamaño considerable en primavera, preparadas para que las hembras depositen sus huevos.



Tropaeolum majus
Como planta nutricia de las mariposas del género Pieris citaré la capuchina (Tropaeolum majus), más conocida en jardinería por su porte rastrero o colgante y sus enormes flores de tonos rojos, amarillos y naranjas. Las orugas de este género se alimentarán también sobre berzas, repollos y otras Brassicas, de fácil obtención en viveros para cultivar y en supermercados para aprovechar sus hojas. La capuchina es una planta anual, que aguantará hasta las primeras heladas, pudiendo sobrevivir la misma mata de un año a otro si el invierno no es muy crudo. Si la mata muere, probablemente nacerán en el mismo lugar las semillas que cayeron el año pasado. 
Se obtiene a partir de semillas, una especie de garbanzos arrugados que nacerán con facilidad pocos días después de ser plantados. Es conveniente sembrarlas en invernadero o incluso dentro de casa en enero o febrero, pues las mariposas nacerán de sus crisálidas pronto en primavera, dispuestas a poner huevos en ellas. La primera generación por tanto puede ser alimentada con hojas de berza y colza, pues al ser bianuales ya tendrán hojas bastante desarrolladas.

La alfalfa (Medicago sativa) es una planta de gran importancia tanto para muchas orugas como para las mariposas adultas por sus pequeñas flores moradas. Las especies que emplean las hojas de la alfalfa como alimento son muchas de la familia lycaenidae, las cuales aquí, se alimentan en su mayoría sobre leguminosas. Además, también se desarrollarán sobre ella las larvas del género Colias. 
Alfalfa brotando tras secarse su parte aérea después de
arrancarla para ser cultivada.
Es una planta perenne, que continuamente desarrolla tallos desde su raíz principal leñosa, creciendo por extensión y soportando las continuas podas que las dan en los campos para alimentar el ganado. Por ello podemos aprovechar ahora para coger unos tallitos con un trozo de la raíz leñosa que los sujeta. Quizás no salga con raíces secundarias, pero no importa porque lo más probable es que las desarrolle después. La parte aérea con seguridad se quedará lacia, incluso puede morirse. En este caso la cortaremos a ras de la tierra donde la tenemos plantada, y veremos que al poco tiempo brotarán de la raíz leñosa nuevos tallos que son los que florecerán el año que viene.
La obtención también puede realizarse a partir de semillas, pero es un proceso más lento y personalmente nunca lo he probado. 

Entre los lepidópteros más llamativos de la península también encontramos mariposas nocturnas, las cuales la mayoría se alimentan de plantas vasculares de gran tamaño, como son árboles y arbustos, Por ejemplo los almendros (Prunus dulcis), endrinos (Prunus spinosa) y otros frutales son preferidos por Saturnia pyri y S. pavonia. Los sauces (Salix sp), sirven de plantas nutricias a algún noctuidae de vivos colores (Catocala sp). Todos estos árboles son fáciles de adquirir en centros de jardinería, además de poder reproducirse fácilmente de esqueje, por lo que no me centraré en cada uno de ellos.

Por ello, expondré alguna planta concreta más para la cría de mariposas nocturnas que no adquiera esos portes arbóreos.

Jasminum polyanthum
El jazmín (Jasminum polyanthum) es un arbusto trepador reconocible por sus pequeñas flores blancas de fuerte olor. Sus hojas son una de las fuentes principales de alimento en los jardines de las orugas de la mariposa de la muerte (Acherontia atropos). Las flores, de base tubular, también son preferidas por polillas adultas de largas trompas (familia Sphingidae), que acuden a su aroma para libar el néctar.
Se multiplica fácilmente por esquejes, pero aún mas fácil por acodo. Aprovechando sus largas ramas trepadoras, podemos desenrroscar una de ellas y tumbarla sobre una maceta, enterrando parte de ella y dejando el extremo fuera. Así, la parte enterrada formará raíces en poco tiempo, pudiendo ser separada de la planta madre cuando éstas ya sean suficientes.
Habrá que facilitarle un soporte, bien sea un enrejado o unas cuerdas por las que pueda enroscar sus tallos y trepar.


Continúo con la familia de la polilla anterior, pues las esfinges son mariposas nocturnas de gran tamaño y a veces vivos colores rosáceos y rojos. La planta principal sobre la que cría Hyles euphorbiae en mi zona es la lachetrezna (Euphorbia serrata), una hierba perenne de vivos tonos verdes que destaca en el campo en verano, rodeada de hierbas o matorrales de colores apagados.
Brotes de lechetrezna que florecerán el año que viene
En esta época apenas tiene parte aérea, pues los tallos que han florecido este verano ya se han secado y están brotando de nuevo los tallos que florecerán el año que viene. Se puede reproducir por semillas, pero es un proceso muy lento y difícil, pues germinarán con frecuencia en zonas áridas con unas condiciones especiales. Por ello, la reproducción vegetativa es más fácil. Los tallos brotan cada año de una raíz permanente, que habrá que separar de la planta para obtener una nueva. Tirando de la planta no la vamos a sacar, nos quedaremos únicamente con los tallos en la mano. Habrá que hacer uso de alguna herramienta hortícola para extraerla. Bastará con plantarla en su sitio definitivo, y aunque se muera la parte aérea, es probable que brote.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La huerta en otoño

Las huertas son uno de los hábitats preferidos por estos insectos. Las plantas tan cuidadas y sanas son uno de los mayores atractivos para las hembras adultas que desean poner huevos, además de las flores ricas en néctar que producen las plantas antes de fructificar. Aún a mediados de noviembre, el huerto muestra esta diversidad de lepidópteros de varias formas, recordándonos que dependen de nosotros y del uso que demos de los terribles insecticidas.
Escondidas en la tierra durante el día, encontramos muchas orugas que pasan el invierno en estado larvario. Algunas orugas son bien conocidas por los hortelanos, que tienen que convivir o luchar contra ellas para evitar los posibles daños en la cosecha. La mayoría de estas especies son polifagas, es decir, se alimentan de bastantes especies de plantas, muchas de ellas hortícolas. Algunas de estas especies son:

Phlogophora meticulosa 
Phlogophora meticulosa (izquierda) y Agrotis ipsilon (derecha)

Ambas pueden convertirse en plagas en la agricultura. Phlogophora meticulosa crece durante todo el invierno, desenterrándose para alimentarse por la noche, y mostrando su gama de colores, del marrón oscuro al verde. Las dos especies se enterrarán para transformarse en crisálida y emerger como polillas en primavera.

Pieris rapae (izquierda) y Pieris brassicae (derecha)

P.rapae y P.brassicae, al contrario que las dos orugas mostradas anteriormente, son mariposas diurnas, no polillas. Además, causan menos daños en las plantas por varias razones; el pequeño tamaño que alcanzan, sobre todo P.rapae; la restricción de plantas nutricias que tienen las larvas, basándose principalmente en berzas, colza, y plantas similares; la existencia de avispas parásitas que merman drásticamente sus poblaciones, etc.
Realizarán su crisálida antes de la llegada del invierno, siendo de las primeras mariposas que aparezcan en primavera.

La pequeña parcela dedicada a la producción de fruta y verdura tendrá probablemente un substrato bien abonado, el cual será aprovechado por plantas silvestres que crecerán en sus inmediaciones. La ortiga, (Urtica dioica), crece con frecuencia en estas zonas, donde el nitrógeno está presente en el suelo en mayores cantidades. Esta planta es una de las más importantes para algunos de los lepidópteros más vistosos de la Península, pues es la planta nutricia de muchas mariposas de la familia Nymphalidae

Polygonia c-album sobre ortiga
Noctuidae probablemente del género Heliothis

Con esta entrada demuestro la diversidad de lepidópteros en un hábitat tan artificial como una zona de cultivo, incluso cuando el frío hace que no aparezcan de manera tan activa como en verano. 
Como he dicho antes, encontraremos los lepidópteros de varias formas, en diferentes estados de desarrollo. Las mariposas adultas ya escasean, pero es probable observar alguna de ellas en los días soleados como hoy:

Crisálida de Pieris rapae esperando a la primavera

Pareja de Lampides boeticus

Macroglossum stellatarum descansando en un muro

Vanessa cardui, algo despistada de su migración otoñal.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Rastros de lepidópteros

A estas alturas del año es difícil ver mariposas revoloteando en el campo, pero sí podemos observar algunas de las pistas que dejan durante su desarrollo. Por lo general ahora encontraremos exuvias de crisálidas ya vacías, orugas que pasarán el invierno de esta manera hasta que puparán en primavera, y crisálidas preparadas para afrontar el frío y aguantar hasta que llegue el buen tiempo.
En esta entrada identificaré algunos de los lepidópteros, orugas y crisálidas que podemos encontrar actualmente en la naturaleza.
Empezaré por las crisálidas. Si encontramos crisálidas desnudas, es decir, colgando o sujetas a una rama sin capullo de seda que las recubra, casi seguro se traten de ropalóceros (mariposas diurnas). Por el contrario los capullos de seda serán confeccionados por heteróceros (mariposas normalmente de hábitos nocturnos, con excepciones). Ahí van algunas:


Crisálida vacía del género Crocea
Capullo de seda de
Zygaena lavandulae
Capullo de seda de
Zygaena occitanica

Podemos encontrarnos con orugas que aguantarán el frío sin inducir completamente la invernación. Pondré dos ejemplos de estas orugas, el segundo de ellos bien conocido por todos.

Oruga joven de Lasiocampa quercus, la cual aún conserva las rayas laterales naranjas
y la dorsal blanca. Cuando alcance su tamaño máximo será casi completamente marrón

Estas orugas, como la anterior, se desarrollarán durante todo el invierno. Temida y conocida por mucha gente, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) construye enormes capullos de seda sobre estas coníferas. No confundir estos capullos de protección construidos por a veces cientos de orugas, con los capullos destinados a proteger la crisálida. De hecho esta especie no realiza capullo de seda para encerrar su crisálida, sino que baja al suelo (formando las características procesiones de orugas en fila) y se entierra, transformándose en crisálida bajo la tierra.

Nido de seda construido por varias orugas
Nido visto de cerca. Arriba se pueden observar las orugas, con pelos
naranjas, Los pelos naranjas de abajo son mudas viejas, junto a excrementos

Produce enormes daños a los pinos, además de su toxicidad por los miles de pelos urticantes que recubren las larvas. Por ello es calificada desgraciadamente, como "perjudicial y dañina", promoviendo las actividades de fumigación y exterminación contra ellas. Los humanos y nuestra manía de meter la mano donde nos da la gana.

Como he dicho antes, es difícil ver mariposas en este tiempo, pero no por ello dejan de aparecer. Eso sí, cada vez es más difícil encontrar especies vistosas con colores llamativos:

Polilla-T (Emmelina monodactyla)
Aspitates gilvaria
Por último, aunque no se traten de especies de lepidópteros, si que están estrechamente relacionados con ellos. Se trata de algunos de los himenópteros que parasitan larvas de mariposas. Se alimentan en estado larvario de la linfa (lo que correspondería a la sangre en humanos) de las orugas, hasta que, cuando alcanzan el tamaño máximo, salen de la oruga rasgando su piel. La oruga morirá cubierta de montoncitos de capullos de seda confeccionados por las larvas de himenóptero. Cuando caiga al suelo, los pequeños capullos quedarán en su sitio:

Capullos de himenóptero parásito de lepidópteros.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Otoño

Pararge aegeria descansando en una de las muchas hojas de chopo que ya cubren las riveras de los ríos


El otoño ha llegado, de momento bastante seco, lo que permite a los lepidópteros prolongar su época de vuelo hasta que comiencen las lluvias. Seguimos observando las mismas pocas especies que semanas atrás, pues la mayoría de mariposas tienen una o dos generaciones al año, y obviamente su temporada como adultas no es el otoño.
Su comportamiento ahora se basa en resguardarse del viento posándose en el suelo o en la vegetación baja, dejar de volar cuando la temperatura es demasiado baja como para hacerlo, y aprovechar los días decentes para alimentarse y buscar pareja.

Colias croceus macho
Lasiommata megera

Las dos fotos anteriores muestran dos mariposas de familias diferentes en la misma posición, pegadas al suelo con las alas completamente plegadas para evitar ser arrastradas por el viento.
Otras mariposas están completamente adaptadas a volar y alimentarse en estas fechas. Es el caso de Vanessa atalanta, cuya presencia es muy característica en los días soleados de otoño, libando de las frutas en descomposición y tomando el sol en las piedras y en las hojas más altas de los árboles. Pasará todo el invierno en estado adulto al sur de Europa, por lo que los ejemplares no pertenecientes a estas zonas, deben migrar aquí antes de que comience el frío.

Vanessa atalanta
Encontramos también orugas rezagadas que pasarán el invierno como crisálidas, como esta Pieris brassicae:
Oruga de Pieris brassicae sobre Moricandia moricandioides

Aunque no pertenezca al orden Lepidoptera, muestro una foto de una libélula (odonato) que también aprovechaba que hoy estaba despejado para sobrevolar el cauce del río cazando insectos.

Aeshna cyanea hembra

sábado, 24 de octubre de 2015

Especies disponibles para criar

Dispongo de huevos de Bombyx mori (de raza rayada) para intercambiar por otras especies de mariposas para criar, o bien por mariposas secas para disecar.


Las mariposas y orugas son las que se muestran en su ficha de cría.
Interesados escribid a lepispteron@outlook.com

miércoles, 21 de octubre de 2015

Una salida de campo

Numerosas especies son aún visibles en el campo a pesar del frío y las lluvias. Además muchos adultos apareces de manera esporádica en aquellas zonas en las que todavía sale un poco el sol. Es común ver mariposas sobre piedras o en el suelo con las alas abiertas calentando sus alas para poder tener actividad durante el día. Es el caso de esta Pararge aegeria, que defiende su territorio en gran parte expuesto al sol:

Pararge aegeria calentándose al sol
Sin identificar

También podemos ver adultos sobre Ditrrichia viscosa, que aprovechan para alimentarse en las pocas plantas con flores que quedan:

Colias crocea macho a la derecha, hembra a la izquierda
 Pontia daplidice

Otras muchas especies se encuentran ahora en estado larvario, creciendo para alcanzar su tamaño máximo y transformarse en crisálida para sobrevivir al invierno. Incluso en estas fechas podemos encontrar orugas de Papilio machaon a bastante tiempo de realizar su crisálida.

Oruga de Acronicta rumicis
Oruga de macaón y avispa cartonera (Polistes dominula)
Oruga de Pieris rapae sobre Moricandia moricandioides

Por otro lado, los adultos ya han podido terminar su ciclo, es decir, ya han acabado de realizar sus cópulas y desoves, por lo que es frecuente encontrar por estas fechas mariposas y polillas fallecidas que incluso entran en las casas antes de morir. Si encontramos alguna que aún mantenga sus colores, podemos guardarlas en seco, para conervarlas.

Hembra de Acherontia atropos encontrada muerta en un patio
Ejemplar de Catocala nupta ya deteriorado



sábado, 17 de octubre de 2015

Preparando las crisálidas

Las crisálidas ya están preparadas para sobrevivir al invierno, por lo que hay que ponerlas en el terrario en el que nacerán las mariposas en primavera. En este caso, son crisálidas de la familia papilionidae, por lo que forman un cinturón de seda para mantenerse erguidas con la cabeza hacia arriba.
Como ya dije en la ficha de cría, no soy partidario de poner bocabajo este tipo de crisálidas, por lo que expongo como las cambio yo del terrario de cría a la jaula preparada para que las mariposas nazcan y extiendan sus alas.
Aunque las orugas de mariposa diurna por lo general no hagan capullo de seda, si que forran la superficie a la que se van a anclar con ella. Podemos aprovechar esta pequeña telita para sujetar la crisálida con dos alfileres en un corcho. Pondremos como ejemplo crisálidas que se realizaron en las paredes de un terrario, y queremos sacarlas de ahí. Para ello raspamos con un alfiler en la superficie en la que se encuentre hasta que se despegue la telita. Tiramos de ella hasta despegarla completamente.

Retirando la tela de la crisálida verde. La marrón ya está soltada de la pared y unida a su seda

Una vez despegada, podemos clavarla en un corcho con dos alfileres inclinados, completamente metidos en el corcho. Uno situado arriba, sujetando la tela a la altura del cinturón de seda. El otro se localizará un poco más abajo del cremáster (la parte final de la pupa), para que no se ladee. 

Estas crisálidas pertenecen a la mariposa macaón, y se desarrollaron durante el pasado mes de septiembre. Pongo estas fotos de entonces, cuando las crisálidas mostradas anteriormente eran aún orugas, y comparo su tamaño con otras dos especies. 
Aparecen tres orugas, de izquierda a derecha Hyles euphorbiae, Samia ricini y Papilio machaon. Todos están en el último estadio, sin embargo en la primera foto, la oruga de samia no ha alcanzado su tamaño final. En la segunda, alcanza el tamaño de hyles, aproximadamente 7 cm.

Hyles euphorbiae, Samia ricini y Papilio machaon

Papilio machaon, Samia ricini e Hyles euphorbiae