domingo, 27 de septiembre de 2015

Dittrichia viscosa

Las últimas generaciones de mariposas han de migrar o simplemente sobrevivir dejando descendencia antes de que comience el frío, por ello deben aprovechar los días soleados como hoy para alimentarse. Pocas flores quedan ya en el campo, la mayoría están secas o fructificadas, por lo que deben buscar las pocas especies de vegetales que florezcan por estas fechas.
Una de estas plantas es Dittrichia viscosa, un arbusto de flores amarillas que aparecen a finales de verano, ofreciéndoles a los insectos grandes cantidades de néctar. Allí donde florezcan estas plantas, se congregarán centenares de mariposas, alegrando los últimos días calurosos del año.

Dittrichia viscosa con dos Pieris rapae
Pareja de Zygaena fausta
Licénido macho
Esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum) abajo, encima dos licénidos,
y Pieris rapae arriba
Lasiommata megera
Issoria lathonia
Lycaena phaleas
Papilio machaon
Varias mariposas sobre una única planta
Vanessa cardui
Pararge aegeria y hembra de Colias croceus al fondo

Pareja de Colias croceus
Macho de Colias croceus

sábado, 12 de septiembre de 2015

Lycanidae

Todavía no es tarde para dar una vuelta por el campo y observar estas pequeñas mariposas, a menudo de vivos colores azules, verdes y naranjas. Muchas provistas de pequeñas colas en sus alas posteriores y escamas alargadas de colores blanco bordeando las cuatro alas.
Es fácil localizarlas al atardecer, ya descansando, sobre las ramas de los arbustos, como la alfalfa. Además, es común encontrarlas en las orillas lodosas de los ríos, absorbiendo agua y sales minerales.
Sus pequeñas larvas son a menudo taladradoras, como el taladro del geranio y las plagas de los guisantes, las cuales se alimentan de las semillas aún verdes dentro de la vaina. Muchas especies tienen simbiosis con ciertas especies de hormigas. Éstas cuidan de las larvas a cambio de una secreción azucarada, similar a la que expulsan los pulgones.

Glaucopsyche melanops

Cacyreus marshalli (taladro del geranio)

Lysandra bellargus y Lampides boeticus sobre Dittrichia viscosa,
una de las plantas más visitadas por los lepidópteros en estas fechas.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Pieris rapae y Bombyx mori



Hembra de pieris rapae tomando agua del suelo junto a dos machos a cámara lenta


Apareamiento de mariposas de seda

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Plantas para atraer mariposas


Para atraer mariposas a nuestro jardín, podemos hacernos con plantas que las llamen la atención debido a su néctar, su olor o su colorido. Lo mejor es que el jardín esté expuesto a pleno sol, aunque ni siquiera tiene porque ser un jardín. Una terraza es suficiente para conseguir que estos insectos se acerquen a nosotros. Obviamente, la dificultad de que ésto ocurra es mayor en grandes ciudades, sin embargo no es del todo imposible.
Pareja de Inachis io sobre buddleia

La planta más conocida para este fin es el arbusto de las mariposas, Buddleia davidii. Se trata de un arbusto que puede alcanzar hasta tres metros de altura, sin embargo es recomendable podarlo cerca del suelo cada fin de invierno, lo cual limita su altura alrededor de dos metros. Florece en las ramas nuevas de ese mismo año, en las cuales echa grandes racimos de pequeñas flores perfumadas de una gran gama de colores. Florece desde junio a septiembre aproximadamente, atrayendo toda clase de insectos, en su mayoría mariposas.
Sus flores tienen forma de tubo, coronado con cuatro o cinco pétalos. al final de la flor se encuentra el néctar, el cual es perfectamente accesible para las mariposas, las cuales cuentan con una trompa capaz de llegar al fondo de la flor. 
Su reproducción es muy sencilla mediante esquejes de ramas jóvenes en cualquier época del año plantados directamente en tierra. Soporta heladas fuertes, brotando vigorosamente en primavera. Es apta para macetas grandes.

Otra planta empleada en muchas granjas de cría de mariposas para alimentarlas es la lantana. Lantana camara es un arbusto que puede llegar a medir hasta metro y medio en las mejores condiciones. Es un arbusto poco resistente a las heladas, sin embargo con la debida protección es capaz de sobrevivir al invierno, aunque es probable que haya que podarlo cerca de la base. Lantana montevidiensis es más resistente a los inviernos, pero de porte rastrero. Florecen durante casi todo el año en climas calurosos, sin embargo en climas fríos solo florecerá en verano.
Produce varias flores en cabezuelas, las cuales pueden presentar varios colores de flor según su madurez. La forma de cada flor es similar a las de buddleia, formadas por un tubo con varios pétalos. El fruto es una pequeña baya de colores metálicos, pero es más fácil y rápido multiplicarla por esquejes, tanto en primavera como en otoño.

Lantana camara
Heliconius charithonius sobre lantana 

Papilio oribazus sobre penta
La siguiente planta también es sensible a las heladas, aunque puede ser cultivada en maceta. Pentas lanceolata son arbustos de poca altura que en muchas regiones son cultivadas como planta anual. Produce flores en forma de estrella que pueden ser de una gran variedad de colores. Florece durante casi todo el año, aunque puede parar de hacerlo en invierno ante climatologías adversas. En esta estación puede resguardarse en casa con abundante luz, aunque es más adecuado un invernadero, pues la calefacción de casa puede perjudicarlas. En caso de que haya pasado el invierno con vida, es conveniente podarla por abajo para que forme de nuevo una mata espesa. Se reproduce mediante esquejes fuera de la época de reposo y evitando los meses más calurosos de verano.

Mejor conocida como planta medicinal, la Echinacea purpurea es una planta vivaz cuyas flores sirven de alimento a muchas mariposas. Resiste las heladas del invierno, sin embargo, en esta estación desaparecerá su parte aérea. En primavera volverá a brotar de nuevo de su raíz, formando grandes flores rosas en forma de margarita que pueden alcanzar más de un metro de altura.
La inflorescencia está formada por cientos de minúsculas flores rodeadas de pinchos, localizadas en el centro de la margarita. Produce semillas en forma de pequeñas pipas, pero es más sencillo reproducirlas mediante trozos de raíz o hijos que nazcan de la base de la planta.

Echinacea purpurea
Pieris rapae alimentándose sobre echinácea
Un arbusto común en las zonas frías de la península es el lilo (Syringa vulgaris). Puede alcanzar varios metros de altura, formando una mata frondosa debido a su cualidad de brotar directamente del suelo. Puede ser cultivado en macetas, lo cual limitará su tamaño.

Syringa vulgaris
La ventaja de esta planta frente a las demás es que florece a principios de primavera, cuando en climas fríos hay pocas flores que sirvan de alimento a las mariposas, principalmente solo árboles frutales. Los lilos resisten varios grados bajo cero, perdiendo sus hojas en invierno. Sin embargo se debe podar en primavera, después de haber perdido las flores. En caso de podarla en invierno antes de brotar, estamos cortando las futuras lilas de primavera, ya que las flores salen sobre las ramas del año anterior. De ahí la importancia de cortar sus ramas después de haber producido sus fragantes flores.
Se reproduce mediante los vástagos que surgen de la raíz del arbusto. Se pueden separar en invierno, cuando no tengan hojas. Además, el lilo sirve de planta nutricia de algunas de las grandes mariposas de la familia de los satúrnidos.

Una planta común en muchos jardines es la zinnia. Ésta planta anual florece durante la primavera y todo el verano. Apta para macetas y jardineras, atrae con éxito numerosos insectos beneficiosos, entre los que se encuentran los abejorros, abejas y mariposas. 
Zinnia elegans
Se puede realizar la siembra en invierno en un invernadero protegido. Las semillas germinan fácilmente sin ningún tipo de cuidado especial. La planta adulta puede rozar el metro de alta, pero por lo general no llega a esa altura, además existen numerosas variedades enanas. Las flores, de numerosas formas y colores son normalmente como margaritas dobles o incluso como pompones. Las semillas se recolectan una vez la flor se ha secado.

Las asclepias, más conocidas por ser la planta nutricia de las orugas de las mariposas monarcas, también atraerán otras mariposas con sus pequeñas flores. La asclepia curassavica forma arbustos, pero no resiste las heladas, por lo que en zonas frías debemos recurrir a la asclepia tuberosa, una especie vivaz, cuya parte aérea desaparece en invierno, volviendo a brotar de nuevo en primavera desde sus carnosas raíces similares a pequeñas zanahorias.

Así, nos damos cuenta de que existen innumerables flores que atraerán a las mariposas a nuestro jardín, tan solo hace falta que nos demos una vuelta por el campo observando las plantas a las que acuden las mariposas de nuestra zona a alimentarse. 
Otras plantas que podemos utilizar son: rudbeckias, centaureas, verbenas, cardos, lavanda, tomillo, diente de león, jazmín, kalanchoes, menta, romero y flores de árboles frutales, además de la mayoría de flores cuya forma es similar a las margaritas ( cosmos, crisantemos, manzanilla, dimorphotecas,,, )

Rudbeckia sp.
Flor de hierbabuena (Mentha spicata)