lunes, 29 de febrero de 2016

Plantas en Lidl

Muchas veces tenemos dificultades para encontrar plantas ricas en néctar que sirvan de alimento a nuestras mariposas adultas, debido, por lo general, a que se trata de flores de poco interés en  la jardinería. Esta razón hace que normalmente no se encuentren a la venta en floristerías ni en viveros.

Por suerte, estos últimos años, Lidl ha sacado a la venta a principios de marzo tanto semillas como rizomas de plantas interesantes para lepidópteros. Éstas llegarán, según el folleto, este jueves 3 de marzo. Os muestro algunas de las que compré yo el año pasado:

Echinacea purpurea: (en el folleto aparecen como "Plantas permanentes") Al tratarse de una hierba perenne, es decir, que sobrevive de un año a otro sin morir en invierno, se ofrecen en rizoma. Vienen tres rizomas ya brotados con tierra en una caja de plástico. Lo que tenemos que hacer es enterrarlos de tal manera que los brotes de hojas vayan en la parte superior. Ésto a veces es un problema, porque la raíz está en posición invertida dentro de la caja, y por tanto los brotes están creciendo en dirección a ésta. Aún así, debemos enterrarlos con la parte de la que nacen hacia arriba, aunque ellos queden mirando hacia abajo, pues saldrán de la tierra sin ningún problema. Si los brotes están rectos hacia arriba, podremos dejar las hojas fuera de la tierra, siempre que no les dé el sol directo. (mejor cubrirlos con un poco de paja seca). Darán flor este mismo año, atrayendo lepidópteros.

Foto que aparece en la caja de los rizomas

Asclepias tuberosa: Al igual que la anterior, viene en el mismo formato, pero con dos raíces en lugar de tres. En este caso son más similares a zanahorias. Tendrán un extremo del que salen una especie de tallos blancos. Éstos irán en la parte superior al plantarlos, pues son los tallos que en primavera saldrán de la tierra. La raíz se plantará vertical y enterrando los brotes.
Además de emplearse como productora de néctar para alimentar a las mariposas, es una de las plantas hospederas de la mariposa monarca (Danaus plexippus)

Foto de la caja

Zinnia elegans: Planta anual que se presenta en pequeños sobres con semillas. Podemos proceder ya a la siembra, pero debemos sembrarlas protegidas de las heladas si queremos que comiencen a crecer. Germinarán bastante rápido, normalmente en una semana. Es una excelente planta nectífera.

Sobre que contiene las semillas

Limonium sinuatum: También se trata de una planta perenne, sin embargo, al contrario de las dos primeras, ésta viene en semillas. Su germinación también es muy rápida. Probablemente la conozcáis como flores de paja, pues tienen la característica de poder secarse casi con la misma apariencia que presentan con vida. Sus pequeñas flores en ramilletes son apreciadas por las mariposas.

Sobre que contiene las semillas

Tropaeolum majus: Otra planta anual, que en este caso no será empleada por sus flores sino por sus hojas, pues es una de las plantas nutricias de algunas mariposas del género Pieris. Es una hierba de porte rastrero o trepador, con enormes flores naranjas, rojas o amarillas. También viene en semillas, en su caso de gran tamaño, similares a garbanzos arrugados.

Sobre con las semillas

Convolvulus tricolor: De las expuestas anteriormente es quizás la menos preferida por las mariposas, sin embargo podemos sembrarla pronto en invierno aunque el clima sea frío, teniendo así flores para alimentar las primeras generaciones de lepidópteros. Se trata de una planta anual y rastrera que germinará con bastante facilidad, incluso de semillas viejas.

Sobre con las semillas

La cantidad de plantas que se ofrecerán en semillas y en raíz será enorme, habiendo muchas más especies que sirvan para el mismo fin que las que he descrito. Traerán también otras como rosales o plantas bulbosas (gladiolos, dalias, anémonas...), hacia las cuales no muestra mucho interés esta clase de insecto, pero que adornarán el jardín de todo aquel, que como a yo, se siente atraído por la botánica.

sábado, 27 de febrero de 2016

Construyendo un mariposario


Uno de los problemas que tenemos a la hora de criar mariposas es el espacio que requieren durante su etapa como adulto. Las mariposas nocturnas que no se alimentan y encuentran su pareja mediante feromonas, no requieren mayor espacio que el que ofrece un cesto de malla o tela para la ropa.

Sin embargo, la dificultad llega a la hora de criar las enormes mariposas diurnas que tanto se exhiben en los mariposarios, generalmente mariposas de las familias Papilionidae y Nymphalidae. Al contrario que algunas polillas, estas mariposas sí se alimentan, y necesitan de mayor espacio para que los machos puedan realizar los "bailes" de cortejo alrededor de la hembra. Se suma además la desventaja de que la mayoría de mariposas diurnas no pondrán huevos a menos que dispongan de la planta hospedera de sus orugas (cosa que no ocurre con muchos lepidópteros nocturnos, los cuales depositarán los huevos en las paredes de la misma jaula).

Para dar solución a este problema, podemos construir un mariposario, lo que sería comparable a un aviario de pájaros, pero adaptado a lepidópteros. Este voladero de mariposas será básicamente una especie de invernadero destinado al cultivo de plantas nutricias y al mantenimiento de la última etapa voladora de estos insectos.
Para su construcción habrá que tener en cuenta diferentes puntos: 
  • Tamaño: Algo muy a tener en cuenta y que nos ha llevado a la construcción de esta jaula es la dimensión que adquirirá. La altura será al menos dos metros, porque tendremos que pasar tiempo dentro de ella. Una estructura con una base de dos metros de ancho y tres de largo puede servir para permitir el vuelo de varias mariposas. Sin embargo, si disponemos de espacio, será mejor darle más base y más altura, pues al sentirse molestadas, las mariposas tenderán a subir hacia arriba, lastimándose si el techo no es suficientemente alto.


  • En mi caso, la estructura tiene una base cuadrada de tres metros de largo, midiendo el pico más alto del tejado aproximadamente dos metros y medio. Las barras que sujetan el techo están introducidas en la tierra unos 30 o 40 centímetros.
  • La forma también es importante, pero ésto es más cuestión de estética y de factores como la nieve y el granizo. La de mi techo fue completamente horizontal durante varios años, pero en esta zona en invierno suele nevar y con frecuencia se acumulan varios centímetros de nieve sobre él, deformando la malla. Ahora mismo tiene forma de tejado a dos aguas, y cuatro barras horizontales que unen el triángulo de una de las paredes con el de enfrente.
  • Para aquellos que no tienen terreno para construirlo pueden hacer una estructura similar tipo voladero en el interior de casa, localizado en alguna habitación a la que no se le dé uso. Sin embargo, estará mejor ubicado en una terraza, donde reciba sol directo. Incluso la terraza entera puede convertirse en un voladero si la cubrimos completamente haciendo la estructura de barras sobre ella.
Barras horizontales que unen las de las esquinas

  • Materiales: al igual que un pequeño invernadero, su estructura puede realizarse con barras de madera, o bien con cualquier otro material resistente (en mi caso son de metal), atornillándolas unas a otras. Podemos poner barras que unan las cuatro verticales de las esquinas para hacerlo más rígido o para agarrar el material que las cubra.
  • Una vez tenemos la estructura, hay que cerrarla. Podremos emplear plástico, malla (mosquitera), tela...etc. Yo personalmente elegí malla para que no se recalentara demasiado el interior al poner plástico y para permitir que cuando llueva, el agua llegue a las plantas. La malla va atada con bridas de plástico a las barras de cada pared. Un problema que tiene es que si es demasiado fina, las mariposas pueden no verla y chocarse con ella al intentar huir por nuestra presencia. Para ello podemos poner plantas trepadoras que se enreden por la malla, o sustituirla por otra más densa y visible para ellas.

Bridas de plástico sujetando la malla a las barras

  • Ubicación: Lo mejor es que se encuentre a pleno sol la mayor parte del día. En mi caso recibe el sol desde un poco antes del mediodía hasta que anochece. Las mariposas se muestran más activas cuando hay sol, y lo utilizan para coger temperatura posadas con las alas abiertas.
    Barras atornilladas
  • La temperatura por tanto es otro factor que influye en los materiales que vamos a emplear, en las plantas que vamos a cultivar y en las mariposas que podremos criar. En mi región hace calor en verano, pero en invierno, puede haber días en los que la temperatura no sube de cero grados. Por ello no puedo mantener allí todo el año más que especies no tropicales capaces de invernar a esas temperaturas. Sin embargo hago uso de plásticos y mantas anti-heladas para proteger alguna planta en esta estación.

  • Plantas: Como plantas destinadas a la producción de néctar y por tanto como alimento de mariposas adultas están algunas especies nombradas en la entrada "Plantas para atraer mariposas". Además, tendremos que cultivar las plantas nutricias específicas de cada especie que deseamos introducir. Las plantas con flores para las mariposas podremos plantarlas directamente en el suelo, pues sirven para casi todas las mariposas adultas. Sin embargo, las nutricias es mejor cultivarlas en maceta, sobre todo en voladeros pequeños, con el fin de mantenerlas dentro únicamente cuando estemos criando esa especie concreta (servirán para que las hembras pongan los huevos en ellas, pero las orugas podremos criarlas en casa). Si el espacio no es un problema, tendremos posibilidad de plantar las plantas nutricias también directamente en la tierra, sin olvidarnos de que las orugas comen mucho y es probable que tengamos que cultivar alguna más fuera del voladero.

  • Debemos ser responsables con las medidas que tomamos para evitar que las mariposas se escapen en caso de que sean especies alóctonas (que no se encuentren en libertad en la región en la que estamos). Muchas especies de animales exóticos están destruyendo ecosistemas debido a que no tienen enemigos naturales, convirtiéndose en invasores y eliminando poco a poco otras poblaciones de animales autóctonas de la zona.


sábado, 13 de febrero de 2016

Taladro del geranio (Cacyreus marshalli)

La mayoría de páginas que informan acerca de esta especie, tristemente lo hacen para dar información de como exterminarla. El taladro del geranio es muy conocido por atacar los tallos de estas plantas desde dentro, haciendo que las ramas se sequen por el incorrecto flujo de savia. 

Oruga de un color rosa vivo
Se trata de una pequeña mariposa de la familia lycaenidae, a la cual pertenecen miembros de pequeño tamaño y comúnmente colores vivos como azules y naranjas, además de rechonchas larvas de tonos verdes y marrones. 
En este caso, el adulto es de tonos oscuros, casi uniforme en el anverso, de color negro o marrón oscuro con el reborde blanco, mientras que el reverso muestra estampados blancos y grises. 
La larva es rechoncha, peluda y de diversos colores, del verde al marrón pasando por el rosa. Alcanzará poco más de un centímetro antes de transformarse en crisálida, la cual se agarrará a los tallos de la planta.
La oruga puede alimentarse tanto de las hojas (como lo hacen la mayoría de larvas de lepidóptero), como de los tejidos del interior del tallo. De esta forma crea las conocidas galerías que dejan las ramas del geranio secas por impedir que la savia nutra más allá de ellas.

Minas del taladro del geranio
Agujeros hechos por las orugas
Las orugas realizarán agujeros cada vez que entren y salgan del interior de la planta, lo cual será el síntoma más evidente de que el geranio está infectado. La mariposa depositará los huevos de color blanco en los capullos o brotes más tiernos. La oruga comenzará a alimentarse de éstos antes de introducirse en los tejidos más internos.

Orugas que han alcanzado su tamaño máximo
Cuando la oruga ha alcanzado su mayor tamaño, realizará su crisálida, de aspecto similar a la larva, rosácea y peluda. Se elaborará con tres anclajes, similar a las de la familia Papilionidae (con cinturón de seda). De ella emergerá la mariposa, dispuesta a comenzar una nueva generación.

El número de generaciones varía enormemente en función de la región en la que se produzca el ciclo y por tanto del clima y la temperatura.
Escribo esta entrada en pleno febrero porque he encontrado todas estas orugas a principios de este mes, al recoger unos esquejes de geranio para cultivar. 
Orugas alimentándose de las hojas
Ésto se debe a que al no tratarse de una especie autóctona, el número de generaciones no está determinado como lo está en otras especies. Por ello en invierno podemos encontrarla en casi cualquier estadio.

Esta especie fue introducida hace relativamente pocos años en nuestro país. Es originaria de África, al igual que el geranio ornamental que encontramos en todas las floristerías y muchos balcones. 
En poco tiempo se ha extendido, llegando hasta las costas cantábricas y dando problemas a más de uno, cansado de ver como se pierden sus geranios mientras ve a las mariposas revoloteando por su balcón.

Si no queréis estos visitantes en vuestro jardín, es mejor prevenir que no tener que usar insecticidas tóxicos para cualquier otro insecto. Podremos poner dientes de ajo en las macetas, para ahuyentar las mariposas con el olor. Habrá que e
liminar las partes infectadas de la planta, o hacer esquejes con aquellas que estén sanas. En invierno, dejar las plantas al exterior si no hiela (los geranios pueden aguantar heladas esporádicas), pues las orugas, al igual que las plantas, no aguantan el frío.

Para aquellos que os gusten estos pequeños animalitos, os animo a los que os las encontréis en vuestras plantas a criarlas con hojas de geranio en un recipiente con agua (sin que puedan ahogarse, ayudados de papel film de cocina). Las orugas no necesitan los tallos de la planta para crecer, pueden alimentarse igualmente de las hojas, consumiendo muy pocas debido a su pequeño tamaño.

Pupa (arriba) y oruga en prepupa (abajo)
Adulto

sábado, 6 de febrero de 2016

Primavera en febrero


Macho de Samia ricini sobre Phalaenopsis

El buen tiempo ha llegado a muchas zonas de la península, alterando las generaciones, metabolismo y ciclos de los lepidópteros. Muchos de ellos han despertado de su reposo invernal, lo cual correspondería a la primavera en la mayoría de especies de nuestro país. Especies como Vanessa atalanta o Gonepteryx rahmni han salido de sus escondites para disfrutar de los días de sol. Incluso muchos frutales han empezado a florecer, acompañados por pequeñas flores silvestres como las margaritas y el diente de león. 

Vanessa atalanta
Esta mariposa, de color oscuro, es una de las especies más comunes de observar en esta estación, pues aprovechará cualquier rayo de sol para dejarse ver. Los ejemplares adultos, que pasan el invierno en este estadio, depositarán los huevos en primavera sobre las ortigas para dar lugar a la primera generación de larvas. 
Sin embargo, he descubierto en pleno diciembre, ortigas con hojas enroscadas, típicamente "cosidas" por las orugas de esta especie. A día de hoy, al menos en zonas relativamente frías del norte de España, ya se encuentran en estado de crisálida.
Quizás suponga para ellas una desventaja, acostumbradas a pasar duras temperaturas como adulto, ahora una ola de frío podría afectar negativamente a las crisálidas, que deberían desarrollarse en primavera.
Capullo y crisálida de Autographa gamma

Sin embargo el estadio de crisálida ofrece a estos insectos una fase perfecta para sobrevivir al invierno, pues no tienen que alimentarse ni mostrar actividad. Las polillas se cubren con frecuencia de envolturas para protegerse, como el capullo de la derecha, realizado por una oruga de Autographa gamma

Por suerte, criando mariposas en cautividad, podemos controlar estas condiciones para evitar que los adultos emerjan antes de lo esperado. Las crisálidas de especies autóctonas o que necesiten reposo invernal deben mantenerse en el exterior, protegidas, o bien pueden introducirse en el frigorífico (4 grados, no menos), como se hace frecuentemente con los huevos de gusano de seda.

Crisálidas de la familia Papilionidae
(arriba) y Sphingidae (abajo)
En este estado podremos conservarlas todo el invierno, como se muestra en la foto. Las mariposas diurnas que hagan la crisálida boca abajo, se colgarán de un alfiler en la misma posición. Las que realicen un cinturón de seda se podrá arrancar toda la seda de la pared y sujetar la tela con dos alfileres, como en la foto (proceso que se muestra en la entrada "Preparando las crisálidas").
Por otra parte, las de mariposas nocturnas cuya crisálida de realizó tras el enterramiento, se podrán depositar sobre un lecho de turba, preferiblemente algo húmeda, pero nunca demasiado. Siempre tendrán que tener una pared de papel, malla o algo parecido para que puedan trepar y desplegar sus alas.
Con las polillas que construyan capullos de seda se podrá proceder a abrir los capullos y dejarlas dentro a modo de cuna. También se puede dejar los capullos en el suelo sin abrir.
Incluso, podemos coger un hilo y aguja y "coser" los capullos de la seda más externa, con cuidado de no llegar cerca de la crisálida. De esta manera, las polillas podrán nacer y colgarse, extendiendo sus alas sin ningún problema:

Capullos sobre el suelo y colgados con hilo