sábado, 25 de junio de 2016

Rehidratar y disecar mariposas

A veces nos encontramos mariposas muertas o moribundas que queremos conservar, o también aquellas que estemos criando y han finalizado su ciclo. Otra opción es ahogarlas para que se conserven "perfectas", cosa que nunca he hecho porque personalmente prefiero que estén más deterioradas y que hayan muerto de manera natural.

Podemos encontrarnos el insecto todavía fresco, es decir, que ha muerto hace poco y todavía podemos mover sus apéndices sin que se rompan (patas, alas y antenas). Sin embargo, puede haber muerto hace tiempo, pareciendo que está seca y si forzamos sus extremidades para moverlas, éstas se rompen. Esta situación imposibilita el montaje de la mariposa, a menos que la reblandezcamos de nuevo para poder cambiar su postura. Comienzo este ejemplo con un macho de Samia ricini que tengo seco desde el año pasado. Si el insecto está fresco, nos saltaremos este paso:

Especímen a disecar

  • Rehidratación: El fin de este proceso es comenzar de nuevo la putrefacción de los tejidos del animal, pero sin llegar a deteriorarlo. Para ello introduciremos la mariposa seca en un recipiente o tupper apoyada en algún material impermeable (porexpan por ejemplo) y éste sobre papel higiénico húmedo. Se creará un ambiente de alta humedad sin que el insecto toque directamente el agua. Dependiendo del tamaño del insecto tendrá que permanecer así más o menos tiempo. Sabremos que está lista cuando podamos mover las alas en varias direcciones sin que ofrezcan mucha resistencia. En este caso, hemos tenido la polilla durante tres días en la caja húmeda. Tenemos que revisarla de vez en cuando para controlar la aparición de hongos.

Polilla rehidratándose en caja con papel húmedo

  • Montaje: Existen extendedores para disecar mariposas, pero también podemos hacerlo si nos apañamos con un corcho y láminas de porexpan. Pondremos dos láminas sobre el corcho sujetadas con alfileres, de tal manera que en la separación del medio quepa el cuerpo de la mariposa. Si el cuerpo es robusto y más alto, pondremos las láminas necesarias apiladas hasta que las alas puedan quedar apoyadas a su altura.

Corcho con las dos láminas de porexpan.

      - Atravesaremos el tórax del insecto con un alfiler hasta que sobresalga por encima un cuarto de éste. Hay alfileres entomológicos destinados a ésto, pero no dispongo de ellos porque tengo pocos ejemplares y hago ésto con poca frecuencia. Pincharemos el alfiler entre medio del poriexpán, encajando entre las dos láminas el cuerpo de la mariposa. Con ayuda de más alfileres, sujetaremos el cuerpo por los lados y las antenas.

Alfiler atravesando el tórax

Cuerpo metido entre el porexpan con las alas a su altura

Cuerpo y antenas sujetadas con alfileres

      - Abriremos las alas y las sujetaremos sobre el poriexpán con papel de cebolla u otro papel que permita que las alas se transparenten. Ésto es en caso de que la mariposa no haya muerto con las alas cerradas. Mi ejemplar tiene ya las alas abiertas, por lo que no hace falta abrírselas. Nos ayudaremos de pinzas de depilar y de alfileres, que pincharemos alrededor de las alas para no agujerearlas.

      - Con ayuda de las pinzas y levantando el papel, agarraremos el nervio más grande del ala anterior y la arrastraremos con cuidado hasta que el margen inferior quede perpendicular al cuerpo. De nuevo aplastaremos el ala y las sujetaremos alrededor con alfileres. Repetiremos el mismo proceso con el ala anterior izquierda.

Arrastrando el ala en dirección a la flecha

Se sujeta con papel de cebolla y rodeada de alfileres sin atravesar las alas

El margen inferior de las alas anteriores debe ser perpendicular al cuerpo (líneas amarillas)

      - Haremos lo mismo con las alas posteriores. Agarrándolas del nervio más anterior, las desplazaremos por debajo del ala anterior hasta que quede alineada con ella. La sujetaremos con alfileres y repetiremos el proceso con la del otro lado.

Deslizando en dirección a la flecha el ala trasera

Resultado final del montaje

El secado de la mariposa dependerá de su tamaño. Además será menos tiempo si la mariposa ha sido rehidratada que si acaba de morir. La dejaremos al menos un par de semanas, junto a algún producto antipolillas para evitar que algún insecto la deteriore. Y antes de meterla en su caja definitiva, la meteremos al congelador durante un día.

Tapada para protegerla del polvo, junto al sobre antipolillas

Una vez pasada al menos una semana (si ha sido rehidratada, sino deberá ser más tiempo), retiraremos todos los alfileres con cuidado y podremos ponerla en su caja definitiva. Las cajas entomológicas suelen ser caras, por lo que podemos conservarlas en alguna caja con tapa transparente, preferiblemente hermética. Yo empleo cajas de bombones planas, con una base de porexpan para clavar los alfileres. Es importante, si las queremos conservar con sus colores, que no estén expuestas a la luz. Es preferible guardarlas en cajones a tenerlas visibles, pues se decoloran aunque no sea sol directo.

Ya disecada

Hembra y macho en la caja



domingo, 19 de junio de 2016

De nuevo por el monte

Panorámica del campo

Los paseos por el campo hacen que pueda fotografiar nuevas especies pendientes de identificar. Son comunes por estas fechas los adultos de Coenonympha arcania, de pequeño tamaño y tonos naranjas y marrones, adornada con pequeños ocelos. Como muchos miembros de la península de la subfamilia Satyrinae, su larva se alimenta sobre diversas gramíneas y forma una única generación anual. 

Coenonympha arcania

Coenonympha arcania

Coenonympha arcania

Otro miembro de esta subfamilia y de coloración similar es Pyronia bathseba, la cual comparte muchas características con la especie anterior. El ejemplar fotografiado es un macho, pues posee parte del interior de las alas de color marrón, que sería completamente naranja en un ejemplar hembra. 

Pyronia bathseba

Sigo con mariposas de la familia Nymphalidae, a la que pertenecen también las dos especies anteriores. En este caso muestro un ejemplar de Euphydryas aurinia, mariposa propia de campo abierto con caminos como el que se muestra en la primera foto, donde puede llegar a ser abundante. 

Euphydryas aurinia

Euphydryas aurinia

Los licénidos siguen mostrándose con sus reflejos metálicos. En este caso no he podido identificar el ejemplar de la primera foto porque no tuve ocasión de fijarme en el anverso. 

Lycaenidae

Glaucopsyche alexis hembra

Entre los piéridos más abundantes encontramos Pieris rapae y Colias croceus. Hoy he encontrado una hembra de esta última, a la cual le faltaban casi en su totalidad las dos alas del lado izquierdo. Supongo que es debido al ataque de algún pájaro. El caso es que no podía levantar el vuelo del suelo y se me ha ocurrido acercarla a una alfalfa (Medicago sativa), una de las plantas nutricias de sus orugas. Como era de esperar para una mariposa hembra que se hallaba desesperada en el suelo, se ha puesto a poner huevos en la alfalfa como loca.

Pieris rapae

Colias croceus

Hembra poniendo un huevos en alfalfa

En cuanto a las especies de polillas, la familia más representativa para observar a plena luz del día son las zigaenas (Zygaenidae). Tanto las orugas como los adultos pueden presentar colores llamativos que advierten de su toxicidad. Además, muchas especies tienen como planta nutricia Dorycnium pentaphyllum, un arbusto muy abundante por esta zona.

Una especie muy conocida como plaga de los ciruelos es Aglaope infausta, que puede llegar a defoliar árboles enteros a pesar de su pequeño tamaño, debido a que suelen aparecer en grandes cantidades. Las pequeñas orugas presentan colores amarillos, morados y negros, dispuestos en forma de rayas o bandas a lo largo del cuerpo.

Zygaena sp

Zygaena rhadamanthus

Oruga de Zygaena occitanica

Oruga de Aglaope infausta

Otra oruga que se encuentra en las matas de Dorycnium pentaphyllum, son las de la especie Euproctis chrysorrhoea, de mayor tamaño que las de zigaenas. Estas orugas son de tonos marrones, con dos franjas naranjas y los laterales algo blanquecinos. Están ornamentadas con largos pelos, además de poseer una pequeña chepa en los primeros segmentos del cuerpo. 

Euproctis chrysorrhoea

Euproctis chrysorrhoea

Por último muestro un género de polillas cuyas orugas son unas de las más llamativas que podemos observar en el campo. Disponen de varios mechones de plumas, dos grandes a cada lado de la cabeza y otro formando una cola. Sobre el cuerpo tienen cuatro segmentos con mechones de pelos que asemejan una cresta. Además pueden tener pelos por más partes del cuerpo, y éste presentar llamativos dibujos con diferentes colores. Se trata del género Orgyia, que además presenta otra particularidad, que en la mayoría de especies, las hembras son ápteras, no tienen alas.

Oruga de Orgyia aurolimbata

Orgyia aurolimbata y Aglaope infausta sobre endrino (Prunus spinosa)


martes, 7 de junio de 2016

Especies en proceso de cría

Este año la primera generación de algunas especies se ha retrasado, hasta el punto de comenzar a emerger ahora. Éstas son las especies que mantengo criando actualmente:

Papilio machaon: las primeras nacieron a finales de mayo y a la semana siguiente, el hinojo de dentro del voladero estaba lleno de huevos. No sabía si estaban o no fecundados porque todavía no tenían el anillo naranja. En las granjas de cría aseguran que estas mariposas se aparean en pequeñas jaulas si las condiciones son correctas. A día de hoy, ya tienen el anillo naranja, por lo que es cierto que las mariposas se aparean en voladeros de "reducidas" dimensiones (3mx3mx2m).

Dos hembras de P. machaon

Papilio machaon

Huevos recién puestos

Huevos fecundados

Hyles euphorbiae: las crisálidas hibernantes han empezado a nacer ahora. Hoy he liberado las mariposas adultas para ver si aumenta la cantidad de individuos salvajes, pues parece que cada vez se ven menos.

Hembra arriba, macho abajo y crisálida a punto de emerger (se transparentan las alas)

Voladero

Interior del voladero

Samia ricini: llevo criándolas desde septiembre del año pasado sin diapausa, manteniéndolas dentro de casa. Actualmente han nacido tres machos y una hembra, aunque no ha habido apareamientos. Durante esta semana nacerán varias hembras más (quedan 7), aunque solo hay dos crisálidas más que corresponden a machos. 
Si nos pasa que tenemos varias hembras y los machos aún no nacen, podemos meter las hembras adultas al frigorífico (4 grados). Su metabolismo se ralentizará y podrán sobrevivir hasta una semana sin poner huevos, así ganaremos tiempo para que se apareen con los machos que nazcan.

Hembra estirando las alas

Crisálidas

Bombyx mori: este año solo me quedé con diez gusanos de seda hasta el último estadio, pues comen mucho y prefiero mantener un número pequeño.
Las más grandes ya están empezando a tejer, mientras que el resto siguen comiendo. Habían sido monovoltinas hasta el año pasado, que nacieron algunas orugas en verano de los huevos depositados ese mismo año. No sé que ocurrirá esta vez, porque quizás alguna de las orugas es hija de las mariposas que formaron la segunda generación del año pasado.

Gusanos de seda

Dos orugas construyendo su capullo en rollos de papel higiénico

Saturnia pyri: no me pude resistir a comprar huevos de esta especie después de enamorarme del macho que muestro en esta entrada. Supongo que su cría no tendrá ningún problema por tratarse de una mariposa que se encuentra aquí en estado salvaje.

Orugas en segundo estadio (negras y naranjas) y en tercero (la verde y amarilla)

domingo, 5 de junio de 2016

Manipulación de orugas

La parte más difícil a la hora de criar lepidópteros llega cuando las pequeñas orugas emergen de sus huevos. Las mariposas diurnas por lo general pondrán los huevos únicamente si disponen de la planta nutricia de las orugas, por lo que debemos preocuparnos de que ésta no se seque, pues podría dañar al embrión. Para ello será necesario meter las ramas en agua.

Tallos clavados en el film transparente
Aquí es cuando llega el siguiente problema. En la mayoría de especies, la pequeña oruga recién nacida quedará inmóvil en la planta, hasta que comience a alimentarse. Sin embargo, otras se recorrerán la jaula donde estén metidas, corriendo el riesgo de caer al agua donde están metidas las plantas. Para evitar ésto, tendremos que tapar el bote del agua con papel de film transparente y una goma. Haremos pequeños agujeros para meter los tallos y que no haya hueco posible para que las pequeñas larvas puedan caerse al agua. 

En este caso, no tendremos la necesidad de manipular directamente las orugas, ya que aunque los tallos se sequen, ellas solas buscarán los que sigan bien.

Por otra parte, muchas polillas pondrán los huevos sin disponer de la planta nutricia. En este caso los cogeremos con cuidado y con los dedos (suelen ser huevos de cáscara dura, pero pegados donde se depositen). Estos huevos no los pondremos con la planta nutricia hasta que nazcan las orugas. Hasta entonces los podremos tener en tuppers o cajas de plástico siempre con agujeritos. 

Caja con agujeritos


Empleando el pincel
Muchos criadores comienzan a alimentar a las orugas directamente en estas cajitas, añadiendo las hojas cada vez que se sequen. Este método requiere más trabajo y más manipulación de las orugas. Por ello tenemos la opción de ponerlas recién nacidas en los tallos metidos en agua. Las pequeñas orugas son delicadas, y debemos cogerlas con cuidado. Lo más fácil es cogerlas con un pincel, arrastrándolo hacia ellas por un lado. Recordad que las patas falsas de las orugas son ventosas que se adhieren con mucha fuerza, por lo que habrá que tener cuidado. Si están muy pegadas podemos intentar lo del pincel pero desde la cabeza, intentando pasarlo por debajo de sus patas.

Otro aspecto que habrá que tener en cuenta es la jaula en la que se encuentren, pues su tamaño hace que se escapen por cualquier agujero con facilidad. Los terrarios de tipo faunarium son útiles, pero sus rejillas son demasiado grandes para las recién nacidas. La solución puede ser sujetar con la tapa una servilleta de papel agujereada con un alfiler. También podemos emplear ésto para tapar por ejemplo botes grandes de vidrio que contengan los tallos en agua. La servilleta será sustituida por una malla fina cuando las orugas alcancen un poco más de tamaño.


Faunarium en vertical con servilleta
Tarro con servilleta y sin tapa

A medida que crezcan, podremos tocarlas y moverlas con los dedos, siempre intentando molestarlas lo menos posible. Muchas especies se defenderán empleando diferentes tácticas. Algunas "vomitarán" una masa viscosa y verde al ser tocadas; lo mejor es dejar que vuelvan a ingerirla. Otras, como los papiliónidos evaginarán sus osmeterios. Por ello habrá que conocer el comportamiento de las que estemos criando, pues algunas (es muy raro) girarán su cabeza intentando morder con sus pequeñas pero duras mandíbulas.