sábado, 23 de julio de 2016

Himenópteros parásitos

Papilio machaon en el voladero

Aprovechando la aparición de estos indeseados insectos en una de las crisálidas de mis Papilio machaon, realizo esta entrada para informaros sobre ellos. El orden Hymenoptera incluye avispas, abejas y hormigas entre otros insectos. 

Algunas especies están muy relacionadas con los lepidópteros, tanto que dependen de ellos para su supervivencia. Éste es el caso de las avispas parásitas de mariposas y polillas, las cuales se diferencian en la etapa del lepidóptero al que parasitan y la forma en la que lo hacen.
Algunas de ellas lo hacen sobre las orugas, otras sobre las crisálidas. También dependiendo del tamaño, de una crisálida de mariposa puede emerger una avispa parásita, o pueden emerger cientos. Pueden emerger en forma de larva y tejer un capullo de seda para transformarse en avispa (como en el caso de la avispa Apanteles de Pieris brassicae) o nacer directamente como adulto.

Capullos de himenóptero parásito
El primer caso de parasitismo que explico se da en la etapa de oruga. Las larvas del parásito romperán la piel de la oruga para salir al exterior y tejer un pequeño capullo. La oruga quedará rodeada de pequeñas bolitas de seda y morirá. Para identificar las orugas dañadas debemos esperar a que lleguen al último estadio (por lo general). Entonces nos daremos cuenta de que dejan de comer y se alejan de la planta como si fuesen a realizar la crisálida, pero sin tener el tamaño suficiente. En este caso lo mejor es separar las orugas del resto y observar lo que ocurre.

La imagen de la derecha muestra los capullos que rodearían la oruga de mariposa (la cual habrá caído muerta al suelo)

El segundo caso de parasitismo es el que afecta a crisálidas, sobre el cual poseen ventaja las polillas por protegerse en un capullo (a menos que la oruga ya esté infectada cuando lo construya). En este caso, las avispas tienen la opción de emerger de su huésped como adultas o como larvas.

Crisálidas de Aglais urticae
En una ocasión me emergieron como larvas, de alguna crisálida de Aglais urticae que formaron unas orugas recogidas en mi huerta.
En este caso, de cada crisálida salieron tres o cuatro larvas, muy gruesas, como las de las moscas. Caían al suelo desde las crisálidas que yo tenía colgadas, junto a una sustancia líquida muy viscosa. Enseguida realizaron la pupa, de un color marrón rojizo brillante. No esperé a ver como era el adulto, quizás ni siquiera era un himenóptero, sino un díptero (orden al que pertenecen las moscas domésticas).

Crisálida de macaón parasitada
La otra opción es que de las crisálidas nazcan directamente avispas adultas. Esto me ha pasado en varias ocasiones.

En una de ellas, de una crisálida de un noctúido nació una avispa de un tamaño considerable, roja y muy alargada. El resto de veces que me ha ocurrido, de cada crisálida nacían cientos de diminutas avispas por un pequeño orificio que una de ellas abría.

A la derecha muestro una crisálida de Papilio machaon que fue infectada por una avispa. Las diminutas avispas inyectan cientos de huevos a la oruga o a la crisálida, y sus larvas se desarrollan en el interior de ellas hasta que pupan y emerge la avispa (cada avispa hembra inyecta todos sus huevos en una única crisálida). Lo que está al lado de la crisálida son las pupas de la avispa (las cuales saqué rompiendo la crisálida para mostrarlas). Os podéis imaginar las que caben ahí dentro teniendo en cuenta que está completamente llena de ellas.

En el caso de que emerjan las larvas de la avispa y tejan capullo, no hay riesgo de que infecten las crisálidas sanas que tengamos con ellas, pues necesitan varios días para transformarse en avispas adultas y poder parasitar. Por ello es mucho peor que nazcan directamente los adultos, pues si no identificamos las crisálidas infectadas, de éstas nacerán avispas capaces de poner huevos en las crisálidas sanas (a no ser que la mariposa vaya a nacer en los próximos días).

Crisálida infectada y crisálida sana
Para identificar las crisálidas infectadas debemos vigilar sus cambios de coloración. Ya sabéis que en la mayoría de los casos, cuando la mariposa va a nacer, se transparentan sus colores a través de la crisálida. Es el caso de la crisálida de la derecha de la foto. Podemos observar las rayas negras del abdomen y el diseño negro y amarillo de las alas propios de una macaón.

Sin embargo, la de la izquierda tiene algunos segmentos del abdomen oscurecidos, mientras que los últimos siguen claros. Tiene pinta de estar muerta o seca.
Si observamos que la cutícula comienza a oscurecerse de manera asimétrica (por unas zonas sí y por otras no) y sin adquirir los colores de la mariposa deberíamos sospechar.

Para comprobar si está infectada, doblaremos con cuidado el abdomen a un lado. Si ella lo agita o se mueve, sabremos que sigue viva. Puede que no responda. Aún así estará viva si el abdomen se puede articular sin forzarlo, pero la cosa pintará fea si esta rígida. Podemos arriesgarnos a abrirla o podemos aislarla en otra caja y esperar. A no ser que estemos completamente seguros, haremos lo segundo, pues podríamos sacrificarla sin necesidad.

jueves, 7 de julio de 2016

El voladero en julio

Las plantas evolucionan rápidamente con este calor, y el voladero de llena de verde. La mayor parte de espacio está ocupado por la buddleia y las passifloras que trepan por las paredes de malla. 

Passiflora caerulea a la izquierda y Buddleia davidii a la derecha

Buddleia davidii

La buddleia es podada anualmente a unos veinte centímetros del suelo a finales de abril, y para estas fechas ya tiene la altura de dos metros y medio, comenzando a abrir sus espigas de flores.

A partir de su floración ya no debemos preocuparnos por la alimentación de las mariposas, pues si vamos cortando las espigas que se sequen, florecerá hasta el fin de la temporada de cría.

Las flores naranjas que se aprecian al fondo de la foto son las capuchinas, de las cuales hay bastantes para que se reproduzcan las Pieris rapae de manera natural dentro del voladero sin tener que intervenir en su cría. No son mariposas especialmente vistosas, pero se adaptan muy bien a volar por dentro del voladero.

Passiflora caerulea y el híbrido Passiflora 'Purple Haze'

Pocas passifloras pueden ser cultivadas con inviernos tan fríos como los de mi zona. Sin embargo son plantas interesantes para la cría de muchas mariposas tropicales, como algunos ninfálidos de la subfamilia Heliconiinae. Muchas de ellas son conocidas por su exhibición en mariposarios.

Las lantanas ya empiezan a sacar sus pequeños tallos que llevarán las flores, aunque todavía están poco desarrollados. Las lobelias siguen produciendo flores, las cuales he descubierto que son apreciadas por muchas mariposas. A ver si hay suerte y podemos conservarlas para el año que viene, sino habrá que coger semillas.

La alfalfa también empieza a llenarse de flores, especialmente atractivas para piéridos y licénidos. Sus hojas están llenas de pequeñas orugas de Colias croceus, que metí de la alfalfa que hay justo por fuera del voladero, para protegerlas al menos de los pájaros.

Lantanas, lobelia y alfalfa
Oruga de colias crocea

La Asclepia tuberosa ya tiene los capullos formados, aunque muchos que iba a echar se han secado hace tiempo. Es la primera vez que florecen, pues el año pasado los pequeños capullos se secaron antes de desarrollarse. 

El tomillo ya perdió las flores, pero es una buena planta nectarífera de primavera para cuando no han florecido aún las plantas que estoy mostrando.

Asclepias tuberosa

Las echináceas también comienzan a emitir sus inflorescencias. A finales de marzo salen de la tierra y enseguida formas los tallos que llevan las margaritas. Lo mismo ocurre con las rudbeckias, pero éstas conservan las hojas basales todo el año.

Rudbeckias (abajo izquierda) y echináceas (arriba derecha)

Otra pequeña hierba silvestre es la verbena. Este género de plantas incluye flores que se cultivan para balcones y jardines. Sin embargo también existen especies silvestres de flores pequeñas que son atractivas para los lepidópteros. Es el caso por ejemplo de Verbena officinalis, una hierba vivaz que podemos encontrar en el campo.

Verbena officinalis

Las orugas de Papilio machaon ya comienzan a buscar un lugar donde realizar su crisálida. Se encuentran aisladas en la jaula de malla con hinojo metido en agua. Al principio las mantenía en la planta de hinojo que hay en el interior del voladero, pero fueron varias las ocasiones en las que las arañas se alimentaban de ellas. 

Oruga con osmeterio evaginado
Jaula con hinojo

Orugas a punto de realizar la crisálida en la jaula

Además de las especies que hay en el interior, también podemos observar otros lepidópteros, como esta oruga de geométrido o polillas de la familia Sesiidae, que algunas de sus especies se asemejan a himenópteros para confundir a sus depredadores.

Pyropteron chrysidiformis

Pyropteron chrysidiformis

Oruga de la familia Geometridae