miércoles, 21 de septiembre de 2016

El campo en Septiembre

La temporada veraniega toca su fin y las mariposas adultas empiezan a desaparecer hasta que comience de nuevo el buen tiempo. Las especies que podemos observar por tanto son escasas, y este fin de semana el tiempo tampoco ha acompañado mucho para poder observarlas.
Las fotos fueron tomadas durante la semana pasada. Únicamente muestro algunas mariposas diurnas de las familias Nymphalidae y Lycaenidae, además de alguna polilla. Espero tener algún día soleado aprovechando la floración actual del arbusto Dittrichia viscosa, para poder fotografiar, al igual que lo hice el año pasado, a numerosas especies de mariposas.

Comienzo por la familia Lycaenidae. Pude observar varios ejemplares de Polyommatus icarus (con claro dimorfismo sexual; los machos tienen el anverso azul; las hembras, marrón.), además de alguna Lycaena phaleas:

Polyommatus icarus hembra

Polyommatus icarus macho

Polyommatus icarus macho

Reverso de Lycaena phaleas

Anverso de Lycaena phaleas

En cuanto a la familia Nymphalidae, aparecieron varios satíridos, el más abundante Hipparchia statilinus. También estaban presentes, como siempre, varios ejemplares de Vanessa atalanta:

Hipparchia statilinus

Vanessa atalanta

En cuanto a las mariposas nocturnas, estos son los dos ejemplares que pude observar:
La primera es una polilla bastante común por aquí en septiembre. De hecho ya la mostré en una entrada el año pasado. Se trata de la especie Xanthia icteritia:

Xanthia icteritia

Xanthia icteritia

Xanthia icteritia

La otra polilla, un árctido, podría pertenecer a la especie Coscinia cribraria.

Coscinia cribraria ?


sábado, 10 de septiembre de 2016

Esquejando lantanas

Las lantanas (Lantana camara) son plantas abundantes en la costa, que incluso crecen de manera silvestre en zonas en las que los inviernos son relativamente calurosos. Por ello las encontraremos en la mayoría de zonas con playa de la península. Podemos aprovechar nuestros viajes veraniegos para hacernos con una de las plantas mas importantes durante la etapa adulta de los lepidópteros.

Sus flores con forma de tubo son perfectas para alimentar mariposas, y su floración puede abarcar todo el año si el tiempo la acompaña. No es mi caso, pues las mías pierden las hojas y las debo podar y tapar con manta antihelada todos los inviernos.

Si hemos localizado una mata de esta planta, que además la hay en varios colores (incluso de dos, abriéndose por ejemplo amarillas y volviéndose rojas), solo tendremos que coger unos tallos para lograr tener un nuevo arbusto. Serán ramas de unos 15 - 20 centímetros que no tengan corteza, es decir, que sean nuevas de ese año. En mi caso he recogido estos seis tallos terminales de dos arbustos. 

Ramas de lantana en agua

Lantana camara

Lo primero es cortar el tallo por el extremo que irá bajo tierra. Lo haremos en diagonal (para que tenga más superficie para absorber agua) y justo por debajo de un nudo, al que quitaremos las hojas:

Corte en diagonal
Por debajo de un nudo
Nudo sin hojas














A continuación debemos retirar todas las partes de la planta que le quiten energía y no sean imprescindibles. Por ello retiraremos flores, frutos y capullos, pues lo único que harán será consumir agua y debilitar el esqueje.
Le dejaremos unas cuatro hojas y le quitaremos la guía (las hojas pequeñas de la punta, de donde crece el tallo). De esta manera haremos que se centre en producir raíces y no en seguir creciendo. Si agarran, comenzarán a crecer los brotes laterales de las axilas de las hojas.

Esqueje con todo lo sobrante alrededor

Al menos uno de los nudos del tallo (de donde salen las hojas y las flores) ha de estar enterrado bajo tierra a la hora de plantarlo, pues las raíces emergen con más facilidad de ellos que del resto del tallo.

A los nudos que queden enterrados les quitaremos todas las hojas. En la siguiente foto se ve un esqueje con cuatro nudos (dos de ellos con hojas, y dos sin ellas, pues estarán bajo tierra) y una flecha azul que indica hasta donde irá enterrado el tallo cuando lo plantemos:

Nudos y altura a la que lo enterraremos

Éste es el resultado final de los seis esquejes que mostraba anteriormente:

Esquejes listos para plantar

No pasa nada si dejamos únicamente dos hojas, pero lo mejor es que no tengan más de seis, pues la evaporación de agua sería excesiva y tendrán menos probabilidades de sobrevivir. En la foto, solo los más largos tienen dos nudos para enterrar, mientras que el resto tienen solo uno.

Podemos mantener los esquejes en agua hasta que emitan raíces, proceso que puede comenzar a partir de una o dos semanas. O podemos plantarlos en tierra directamente, manteniéndola siempre húmeda. Hemos de mantenerlos en un lugar iluminado pero sin son directo hasta que nos aseguremos de que han agarrado.

El proceso lo podemos hacer en cualquier época del año, aunque es más exitoso en primavera y otoño. Yo lo he realizado en estas fechas y son pocos los que no sobreviven. Además, es probable que el verano que viene ya estén llenos de flores.

Plantados en tierra

Los he plantado en dos recipientes de queso, habiéndoles hecho unos agujeros abajo para que salga el agua sobrante. En caso de que hayan enraizado en agua, al plantarlos en tierra, mantendremos el plato de abajo siempre con agua durante unos días para que no sufran tanto con el cambio.

Los mantendré hasta la primavera que viene en estos recipientes. Son pequeños para tantos esquejes, pero es probable que algunos mueran, y si sobreviven todos, los podremos separar en cualquier momento.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Disecando un par de mariposas

En la entrada de cómo disecar mariposas, mostraba el proceso para hacerlo con materiales que podemos encontrar fácilmente. Simplemente con un corcho y dos planchas de porexpan. Sin embargo podemos prescindir de alguno de estos materiales.

En una plancha de porexpan que tenga algo de grosor, abrimos un surco en la mitad con ayuda de un cuchillo. Este surco servirá para encajar el cuerpo del insecto, igual que el corcho en la otra entrada. De esta manera he disecado dos ejemplares de helicónidos; Dryas iulia y Heliconius charitonius:

D. iulia y H. charitonius

Como se aprecia en la foto, el ejemplar de D. iulia está bastante deteriorado, signo de que ha muerto de manera natural, igual que la otra mariposa. Ya dije en la otra entrada, que no era partidario de ahogarlas para que se conserven intactas.

En este caso, las mariposas permanecieron hidratándose 24 horas. Pasado este tiempo, ya se podían abrir sus alas y mover sus antenas sin romperlas. Al igual que la otra vez, clavamos el alfiler en el tórax y la posicionamos en medio del surco.

Porexpan con la hendidura en la mitad

El proceso es el mismo, dejando las alas cubiertas con papel y sujetas con alfileres. Para asegurarme de que las mariposas están completamente secas, por si acaso, las dejo dos semanas en esta posición hasta retirar los alfileres.

Secándose

Si se da el caso de que no tenemos este material, pero sí tenemos un corcho, hay otra solución. Nos olvidamos de hacer el surco en el medio porque es más complicado. El problema es que si extendemos las alas sobre el corcho, quedarán inclinadas hacia abajo (pues el cuerpo hará que queden levantadas del medio, como el tejado de una casa). Por ello, tendremos que disecar la mariposa al revés, con las patas hacia arriba, sujetando el cuerpo por los lados. De esta manera, el cuerpo no hará bulto y las alas quedarán rectas. Cuando esté seca, podremos clavar el alfiler en el tórax. 

El inconveniente que hay, es que si es una polilla (o una mariposa con el cuerpo peludo), el pelo del cuerpo quedará aplastado contra el corcho, quedándose plano por la parte de la espalda, justo lo que se ve cuando esté expuesta en la caja entomológica. Por esta razón trataremos de evitar este método con algunos ejemplares.

Tras dos semanas secándose