lunes, 31 de octubre de 2016

Preparándose para el invierno

Muchas plantas del voladero son sensibles a las heladas del invierno, por lo que hay que protegerlas antes de que comiencen. Por ello todos los años durante este mes y el siguiente, comienzo a usar mantas antihelada y plásticos para que no mueran congeladas.

Lo primero que hago es forrar el techo con manta térmica. Para ello, la paso entre la malla y las barras del techo. Quedan descubiertas dos paredes del mariposario; las otras dos pegan en dos muros. Aun así, se evitan las heladas fuertes, pues el aire frío que las produce cae de arriba (pesa más que el caliente). Si os fijáis en algún árbol que esté en un jardín tras una helada, veréis que toda la hierba está cubierta de escarcha, salvo la que se encuentra debajo del árbol, pues las heladas "caen desde arriba"

Para cubrirlo, tengo que quitar toda la pasiflora (Passiflora caerulea) que está agarrada por el techo, así que corto todas las ramas por el límite con la pared. A principios de primavera la podo dejando pocas ramas cercanas al tronco.

Voladero antes de poner la manta y quitar las ramas de la pasiflora

Una vez tengo el techo limpio, lo cubro con la manta, pasándola entre la malla y las barras del techo:

Manta sobre las barras del techo

La tela la uno con alambres a las barras de los extremos:

Alambre señalado

Este es el aspecto que tendría con el techo y las plantas tapadas:

Mariposario preparado para el invierno

Con esto protejo por ejemplo las futuras flores del jazmín, pues se suelen helar los capullos y luego florece mucho menos el año siguiente. 

Lo siguiente que hago es tapar el resto de plantas sensibles al frío. Este año solo lo he hecho con Lantana camara de la siguiente forma:

Lantana camara

Las lantanas están pegando a una pared de malla, por lo que pongo por detrás de ellas la manta antihelada de tal manera que llegue hasta el suelo:

Manta por detrás hasta abajo

Para que la planta no ocupe tanto y sea más fácil de cubrir, con ayuda de varas de madera o palos de bambú, echamos las ramas hacia donde hemos puesto la manta, evitando aplastarlas demasiado:

Vara de bambú sujetando los tallos

La parte más importante que debemos proteger son las raíces y las partes de la planta más cercanas a ellas. Para ello, cubriremos la superficie de la tierra que quede tapada con la manta de hojas secas:

Hojas cubriendo el suelo

Bajaremos la manta para tapar el otro lado de la planta, y uniremos ambos bordes con pinzas de la ropa. Además pondremos piedras sobre la manta alrededor de toda la planta para evitar que se la lleve el viento.

Unión con pinzas

Justo debajo de ellas tengo creciendo unas aptenias (Aptenia cordifolia), una planta rastrera que también es algo sensible a las heladas, por lo que también la cubro con la misma tela:

Resultado final

Desde fuera

En primavera, cuando hayan pasado las heladas, podo los tallos a unos quince centímetros del suelo. Cubriéndola sin podar, como lo he hecho en las fotos, nos aseguramos de que si se hielan las ramas, mueran únicamente las partes que pegan a la manta. Si la podáramos antes de taparla, habría más riesgo de que se helasen las partes bajas de la planta, pues la manta estaría más cerca de ellas.


Las plantas vivaces que pierden su parte aérea en invierno también pueden ser protegidas por hojarasca. Las hojas que caen al suelo no debemos quitarlas, pues ofrecerán protección contra el hielo a rizomas como los de Echinacea o Asclepias tuberosa. Otras plantas como las plataneras o la Asclepias curassavica han de ser metidas dentro de casas o en porches cubiertos, debido a que no aguantarían en el exterior aún con protección.

Hojarasca protegiendo rizomas de vivaces que se encuentran bajo tierra

Personalmente todo el año voy eliminando las hojas que se secan y las ramas secas de las plantas, tirándolas porque afean. Sin embargo durante estas fechas hasta primavera voy dejando todo sobre la tierra, pues es materia orgánica que se descompone, mejorando la composición del suelo y por tanto la nutrición de las plantas cuando comiencen el crecimiento en primavera. 


lunes, 10 de octubre de 2016

Dittichia viscosa 2

De nuevo vuelvo a observar la diversidad de lepidópteros que aparecen en la época de floración de estas plantas. Las fotos fueron tomadas entre este fin de semana y el anterior. En cuanto a cantidad de mariposas, el número fue similar al del año pasado, pero con menos diversidad. De hecho la mayoría eran pequeños licénidos casi todos de coloraciones azuladas.
Además, muestro algunas especies que he podido fotografiar estos días:

Empiezo por las mariposas diurnas más vistosas. La familia Nymphalidae estuvo representada por las siguientes especies:

Lasiommata megera

Pararge aegeria

Pararge aegeria

Vanessa atalanta

Vanessa cardui

Hipparchia semele

Hipparchia semele

Reflejo verdoso en el ala posterior

Hipparchia semele

En cuanto a la familia Pieridae aparecieron 3 especies, bastante abundantes:

Colias croceus hembra variedad hélice

Colias croceus macho

Pieris rapae

Pontia edusa

La familia Lycaenidae estuvo representada generalmente por la especie Polyommatus icarus (creo que es ésta), aunque también subo fotos de algún taladro del geranio que todavía se ven por los balcones.

Pareja de Polyommatus icarus

Hembra depositando huevos sobre una rama de alfalfa

Polyommatus icarus

Polyommatus icarus

Polyommatus icarus

Taladro del geranio (Cacyreus marshalli)

Cacyreus marshalli

Lampides boeticus

El único Heterócero que observé volando de día fue un esfinge colibrí. También encontré un pequeño noctúido en el suelo.

Macroglossum stellatarum

Macroglossum stellatarum

Macroglossum stellatarum

Macroglossum stellatarum

Noctúido sin identificar

lunes, 3 de octubre de 2016

Polinizando asclepias

Han sido numerosas las flores que van sacando estas plantas, pero todas ellas se caen sin fructificar. He intentado polinizarlas sin éxito, pues tampoco era capaz de reconocer las estructuras masculinas y femeninas de la flor. Se trata de una flor con una morfología un tanto peculiar, por lo que tuve que informarme de cuales eran sus partes para poder llevar a cabo su fecundación.

Este proceso es realizado por los insectos, que buscan el néctar de las flores, y sin darse cuenta transportan el polen de unas a otras. Sin embargo parece que no lo hacen con mis plantas, por lo que hay que recurrir a la polinización manual. Os muestro como lo hice hace unas semanas y el resultado.

Asclepias curassavica

A primera vista parece que lo de color rojo son los sépalos y los amarillos los pétalos. Sin embargo, los sépalos son pequeños y verdes (se ven muy bien en la base de cada capullo) y los pétalos son los de color rojo. Los cinco embudos amarillos llenos de néctar con sus cinco cuernos son parte de una estructura denominada columna.

A diferencia de otras flores, donde la parte femenina y la masculina están claramente separadas, en éstas están fusionadas formando una especie de bola (ginostegio) en el centro de la flor.
La flor consta de dos carpelos (parte femenina con los óvulos que luego formará la vaina), cuyos estilos acaban en un gran estigma engrosado, en el que se encuentran adheridas las anteras (parte masculina con el polen), formando el ginostegio. 

Nuestra labor será llevar el polen hasta la parte correcta del estigma, para que los óvulos queden fecundados y la flor dé paso a una vaina llena de semillas.

Detalle de las flores

Para ello nos fijaremos en las flores que no lleven abiertas muchos días. Entre los cuernos amarillos de la parte superior, encontraremos unos puntos negros, uno de ellos señalado con un alfiler en la imagen inferior. El polen está escondido justo debajo de ellos, formando dos pequeños saquitos unidos. 

Punto que hay que extraer
Extrayendo el polen

Para obtener los sacos de polen, tiraremos del punto negro con ayuda de unas pinzas, como se puede ver en la imagen de arriba. Entonces nos encontraremos con dos sacos de polen que cuelgan de él. Al menos uno de ellos ha de ser introducido en la cavidad del estigma para producir la fecundación de los óvulos.

Granos de polen y puntos negros
Cogidos con la pinza

Aquí viene la parte complicada, pues introducirlos no es tarea fácil. En la siguiente foto se muestra la parte de la flor en la que se debe hacer. Con una llave azul, se muestra una pequeña raja, justo a continuación del punto negro del polen. Con una flecha se muestra el punto en el cual hay que empezar a introducir el polen.

Estigma receptor del polen

Con el polen cogido con las pinzas por el punto negro, lo deslizaremos intentando que se introduzca por la parte inferior de la raja. Tiraremos hacia arriba para que quede totalmente metido en su interior. Es importante hacerlo así porque la raja es más ancha en su base, lo que nos facilitará algo la entrada del saco de polen. En la foto de abajo se puede ver cómo hay que introducir el polen sujetado por las pinzas y la dirección en la que debemos arrastrarlo.

Cómo introducir el polen

El proceso solo hace falta hacerlo en una de las cinco "rajas" que contiene cada flor, aunque en cuantas más lo hagamos, más probabilidades de que esa flor forme su vaina. Además, es preferible que el polen sea de una flor de otra planta. Si solo tenemos una planta, evitaremos introducir el saco de polen de una flor en el estigma de sí misma, haciéndolo en otra flor distinta.

Es recomendable hacerlo en varias flores, pues es probable que no salga bien y nos quedemos sin semillas. En la siguiente foto se ven dos vainas que empiezan a formarse a los pocos días de la polinización. Las que no formen vaina se secarán en los siguientes días, como la que que hay justo al lado de las dos vainas.

Dos vainas a la semana siguiente a la polinización

Mismas vainas una semana más tarde

Con cuatro semanas


Para tratar de conocer la morfología de estas flores tan peculiares, empleé el siguiente artículo:

Galetto, L. (2006). Morfología y anatomía floral en especies de Apocynaceae - Asclepiadoidea. Kurtziana 32 (1-2): 5-11.
Dirección URL:  http://www.scielo.org.ar/pdf/kurtz/v32n1-2/v32n1-2a01.pdf