viernes, 30 de diciembre de 2016

Phlogophora meticulosa


Una de las orugas menos conocidas como plaga, tanto de plantas ornamentales como de cultivos, pertenece a la especie Phlogophora meticulosa. Se trata de una mariposa de la familia Noctuidae de tamaño mediano con hábitos migratorios.

Diferentes tamaños y coloraciones 

La oruga se muestra activa por lo general durante la noche, permaneciendo escondida durante el día en el envés de las hojas. La coloración es variable, desde el verde brillante al marrón. Sin embargo, todas ellas presentan una línea blanca discontinua en la parte dorsal, desde la cabeza al final del abdomen. Además hay una línea clara y continua a cada lado del cuerpo que también lo recorre en toda su longitud. En muchos casos aparecen en cada segmento pequeñas manchas diagonales más oscuras que el fondo .

Es similar a las otras larvas más comunes de la misma familia, aunque el adulto es prácticamente inconfundible, siendo más llamativo que muchas de las especies cercanas. La oruga se diferencia generalmente de otras en que las variedades verdes muestran un color más "radioactivo" que otras orugas similares del mismo color. Cuando es molestada, adopta una forma defensiva enroscándose y protegiendo la cabeza contra el cuerpo:

Posición típica de defensa

En cuanto a la alimentación, es una especie polífaga, pues se alimenta de varios géneros de plantas. Podemos encontrarnos orugas al limpiar alguna planta cultivada ecológicamente para consumo, como lechugas, cardos, etc. Son sumamente fáciles de criar y podremos observar su ciclo completo.

En mi zona, la fase larvaria se observa principalmente durante el invierno. Por estas fechas, es común descubrirlas escondidas entre algunas plantas que se cultivan en las huertas. Hace poco me encontré varias orugas en una malva real (Alcea rosea) que tengo en el interior del mariposario. Es evidente su presencia en las plantas, pues nos encontraremos las hojas completamente comidas, y el sustrato cubierto de defecaciones.

Oruga sobre malva

Adulto

La transformación se realiza en el interior de un capullo de seda poco espeso. En algunas ocasiones es posible incluso observar la crisálida a través de la envoltura.
El adulto tiene una envergadura de unos 5 centímetros, y una coloración totalmente adaptada al camuflaje entre la vegetación. Las alas en posición de reposo forman pliegues, que junto a sus bordes irregulares, dan un aspecto perfecto de hoja seca. También poseen tres pequeños relieves en el tórax. Todas estas formas tienen como fin poder pasar desapercibida ante los depredadores durante el día, cuando se encuentra en reposo.

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