martes, 25 de abril de 2017

Identificaciones en el campo


Aprovechando que empieza la temporada perfecta para ver insectos en el campo, subo nuevas fotos sacadas este fin de semana.

Empiezo con ejemplares adultos. El primero de ellos, una hembra de Papilio machaon que, al igual que las vanesas de la semana pasada, se alimenta de las lilas que quedan todavía:

Papilio machaon

Detalle de la trompa

Por los caminos ya empiezan a aparecer algunos ninfálidos tempranos de primavera. Issoria lathonia es una de las mariposas de su familia con el reverso más peculiar. Sus alas tienen grandes manchas plateadas, que son mostradas cuando se encuentra en reposo. El anverso muestra un patrón típico de otras especies cercanas, naranja con marcas negras.

 Issoria lathonia 

Un licénido que ya mostraba el año pasado también ha aparecido este año en gran cantidad. Las pequeñas mariposas Callophrys rubi, que si bien no son muy atractivas en vuelo (por su anverso marrón y su pequeño tamaño), muestran su lado más llamativo cuando están descansando:

Callophrys rubi

Callophrys rubi

Callophrys rubi

Muy abundantes son estos meses las polillas diurnas Athroolopha pennigeraria. Pillarlas quietas para sacarlas una foto es bastante complicado. La mayoría de mariposas se posan para alimentarse sobre las flores, o para descansar. Sin embargo éstas solo descansan sobre la vegetación unos segundos antes de volar de nuevo. Y a veces aunque las sigas durante un rato, las pierdes de vista antes de que bajen al suelo.

 Athroolopha pennigeraria

 Athroolopha pennigeraria

Otra polilla más típica de huertas, pero de hábitos nocturnos, es Phlogophora meticulosa, más conocida en su etapa de oruga. Ésta estaba en la ventana de casa:

Phlogophora meticulosa

Phlogophora meticulosa

En cuanto a algunas orugas que encontramos ahora encontré esta pareja de árctidos:
El primero de ellos es de la especie Cymbalophora pudica, una oruga gris llena de pinchos y protuberancias. Característico de esta especie es el chirrido que es capaz de emitir el adulto al ser molestado. La larva, sin embargo, tiende a enroscarse y protegerse con sus espinas.

Cymbalophora pudica

Cymbalophora pudica

El segundo es de menos tamaño, teniendo el de la foto algo menos de 2 centímetros. Típico de esta familia es la coloración negra y naranja, combinada con el recubrimiento de pelos que disuaden a los depredadores.

Eilema caniola

Además, encontré este noctúido que no he logrado identificar:

Noctuidae




sábado, 22 de abril de 2017

Plagas de colecciones entomológicas


Doy continuación a la entrada que hice el año pasado sobre el montaje y conservación de ejemplares disecados, para hablar sobre uno de los peores enemigos de las colecciones entomológicas.

Me refiero a muchos escarabajos de la familia Dermestidae, cuyas larvas se alimentan principalmente de materia orgánica deshidratada, desde alimentos almacenados, a tejidos animales. Es por esta razón, por la que nuestros lepidópteros conservados en seco son muy tentadores para ellos.

 Adulto de Anthrenus verbasci. Los daños los produce la larva.
Los adultos, por el contrario, se alimentan del néctar de las flores. Son diversas las especies que causan estragos en animales disecados. Aquí os muestro una de ellas, Anthrenus verbasci, también conocido como escarabajo de las alfombras.

Es evidente su presencia porque veremos un cúmulo de polvos bajo el tórax o abdomen de uno de nuestros ejemplares. Son los típicos restos que dejan estos insectos al horadar sus galerías. Si además, nuestro ejemplar tiene agujeros de poco más de un milímetro, no hay duda de que está infectado por la plaga más temida de los museos.

Anthrenus verbasci por el envés
No hay que preocuparse por esto, porque si bien es cierto que pueden destrozar por completo los insectos, lo hacen inicialmente por el interior, por lo que los daños apenas serán visibles. Solo lo suficientes para que sepamos que están ahí. Sin embargo, si permanecen en el ejemplar disecado durante varios meses (o semanas, depende de los individuos que alberguen), el resultado será un desmembramiento total de éste. 

Para provocar la muerte de larvas y adultos simplemente tendremos que introducir las cajas entomológicas al congelador durante uno o dos días. Según he leído, los huevos pueden resistir al congelamiento, por lo que habrá que introducirlas de nuevo un par de semanas después. Limpiaremos los restos de polvo que han dejado, principalmente para saber si el ejemplar sigue infectado, y en ese caso, siga apareciendo nuevo polvo debajo de él. 
En muchos museos hacen tratamientos de frío a los especímenes una vez al año para evitar la degradación de las colecciones.

Para prevenirlos, lo primero es mantener las cajas en un cajón limpio, teniendo especial cuidado con los bajos de los muebles. El polvo que se acumula debajo de ellos es un hábitat perfecto para que se desarrollen.

Comparación del tamaño
Los coleccionistas introducen en las cajas con los ejemplares algún tipo de conservante que los ahuyente. Algo más fácil de conseguir, pero menos efectivo, es guardarlas en cajones con antipolillas de armario (que al fin y al cabo es lo que se hace para que estos escarabajos, y las polillas, no destrocen prendas de tejidos naturales). Esto hará que se mantengan alejados de nuestros especímenes. Qué decir tiene que las cajas sean lo más herméticas posible, para evitar la entrada de estos insectos.

Mucho cuidado sobre todo a la hora de disecar los ejemplares. A diferencia de las cajas entomológicas, los extendedores exponen las mariposas a estos insectos, por lo que antes de introducirlos en sus cajas definitivas es preferible congelarlas. No sería el primer caso en el que al introducir una mariposa infectada en una caja, la plaga se extiende a los ejemplares más valiosos.

Procuraremos revisar los ejemplares periódicamente cada pocos meses, por si estos inquilinos llegan de nuevo. Generalmente es suficiente con dos veces al año, aunque hay que tener cuidado si sospechamos que estos insectos habitan en nuestra casa.

Aquí os dejo algunas fotos para que identifiquéis si vuestra colección es, o ha sido atacada. Las evidencias que dejan estos insectos son varias:

  • Polvo debajo de los ejemplares:
Restos de polvos acumulados

  • Agujeros en el tórax o abdomen:
Agujero producido por las larvas 

  • Restos de muda de las larvas: al igual que las orugas de mariposa, éstas también mudan de cutícula para crecer hasta realizar la crisálida. Las exuvias quedan "tiradas" en el lugar donde se hayan desprendido de ellas:
Exuvias de las larvas


domingo, 16 de abril de 2017

Primeros avistamientos de la temporada



Vanessa atalanta (izquierda) y Vanessa cardui (derecha)

Hasta ahora no había podido dar una vuelta por el campo para ver como anda la cosa este año. Sin embargo, no hace falta irse muy lejos si nuestro jardín, o incluso terraza, se encuentra próximo a zonas naturales. Las mariposas vendrán encantadas si les ofrecemos lo que andan buscando, como esta pareja de vanesas alimentándose sobre las pequeñas flores de los lilos (Syringa vulgaris):

V. atalanta y V. cardui

V. cardui

Si nos adentramos un poco más en la naturaleza, aparecerán especies menos acostumbradas a hábitats humanos. Obviamente la climatología tiene que acompañar en el caso de los imagos para que se encuentren activos. No era el caso del siguiente ejemplar de Euchloe crameri, que se encontraba totalmente aletargado por las bajas temperaturas. Incluso se subió a mi dedo sin asustarse, "atontado" por el frío. Si hubiese estado activo, habría volado sin dudarlo.

Camuflada gracias al diseño de su reverso


Un poco más de cerca

Sobre mi mano

Como ya digo, el tiempo no acompañó mucho, por lo que solo puedo mostraros estos adultos. Las orugas no dependen tanto de las temperaturas para tener actividad, por lo que se pueden encontrar con más facilidad que ellos en días nublados.

Llaman la atención por esta época las grandes y llamativas orugas de Lasiocampa trifolii, que habitan generalmente los prados e incluso se aventuran a salir de ellos:

Lasiocampa trifolii

Casi de manera paralela se desarrollan las larvas de Lasiocampa quercus. Éstas son un poco más discretas que la anterior en cuanto a su colorido, pero no en cuanto a tamaño.

Lasiocampa quercus

Después de mucho tiempo sin ver ninguna, ayer encontré una oruga de Paidia rica, especie de la que hablo en esta entrada. El ejemplar de la foto apenas mide poco más de un centímetro, aunque no crecen mucho más. Es curioso que se alimente sobre líquenes en vez de plantas como la inmensa mayoría de larvas lepidópteras. 

En la entrada que hablo sobre ella, solo pude mostrar capullos vacíos de esta especie debido a la época en la que la escribí. Aun así, el año pasado no pude ver ni una de estas orugas a pesar de lo comunes que eran años atrás.

Paidia rica

Paidia rica

Por último, me gustaría mostrar un par de orquídeas silvestres que tan amenazadas están en la península. Ni siquiera ellas se libran de los ataques de las orugas:

Ophrys sp

Orchis sp comida por orugas

Noctúido alimentándose de ella