Bombyx mori (Gusanos de seda)


Última actualización: 02/09/2015

Bombyx mori

La mariposa más domesticada por excelencia. Las facilidades que presenta a la hora de su cría y manejo, hacen de ella una especie perfecta para iniciarse en la cría de estos insectos. Generalmente son monovoltinas, es decir, su ciclo se produce una vez al año, aunque pueden darse varias generaciones seguidas. Esto depende del clima, y de la raza (y por lo tanto de su genética) en mayor medida. Los más comunes son los blancos y los rayados, pero existen innumerables razas cuyas orugas presentan diseños y colores muy distintos.

Se alimentan de morera únicamente. Estos árboles pertenecen al género Morus, siendo dos especies comunes la morera negra y la blanca (Morus nigra y Morus alba respectivamente ). Últimamente en los jardines y parques públicos se planta una variedad de morera con las hojas mucho más grandes que también sirve de planta nutricia.

Huevos negros fecundados
El ciclo comienza con el huevo fertilizado, el cual se volverá negro pocos días después de que la mariposa haya hecho la puesta. Aquellos huevos que sigan amarillos se pueden desechar, pues no han sido fecundados.

Tras obtener la última generación de mariposas de ese año, tendremos que dejar los huevos en la calle o en otro lugar sin calefacción, de manera que cuando empiece el frío invernal, lo noten, y podamos meter los huevos al frigorífico simulando el invierno.

De esta manera, los sacaremos cuando haya brotes de moreras de los que ya puedan alimentarse. Podemos mantenerlos en el frigorífico incluso hasta bien entrado mayo, mes en el que los árboles ya tienen hojas bien desarrolladas.

Las orugas nacen con aspecto peludo y de color negro, seguidamente comenzarán a alimentarse de las hojas de morera. Esto es lo único que harán hasta que empiecen a tejer. La oruga pasa por cinco estadios y por lo tanto por cuatro mudas. Cada estadio dura alrededor de seis días, salvo el quinto que se prolonga hasta diez. En cada muda quedarán inmóviles durante uno o dos días.  Es conveniente no moverlos, pues se anclan con seda a las hojas para poder tirar mejor y deshacerse de la piel antigua.

Orugas en tercer estadio
Las grandes en el último estadio. Las dos de arriba izq preparadas para mudar
 (inmóviles con la cabeza pequeña muy prominente)

El habitáculo debe permanecer ventilado y limpio de desechos de las orugas. Un tupper con la tapa de malla será suficiente. También se debe evitar la sobrepoblación. Es mejor tener varios recipientes con menos orugas, porque así en caso de enfermedades, se evita que se contagien.

Las hojas de morera han de ser cambiadas todos los días, incluso dos veces al día en verano. Las orugas se pueden manipular con pinceles cuando son pequeñas, o con los dedos cuando tienen un tamaño mayor. Cuando la oruga ha alcanzado su tamaño máximo, que puede ser hasta 7 centímetros, deja de interesarse por la comida y comienza a buscar un lugar en el que realizar su capullo. Esto es propio de algunas mariposas nocturnas, mejor conocidas como polillas, ya que la mayoría de especies diurnas no suelen realizan capullo de seda, su crisálida está descubierta.

Confeccionando el capullo. La oruga es aún visible
La confección del capullo tiene lugar en dos o tres días, durante los cuales emplea dos tipos de seda, la que sujeta el capullo y la que lo forma. Antes de comenzar a realizarlo, o incluso mientras teje, expulsa una especie de heces líquidas, pues ya no podrá expulsar desechos hasta que nazca completamente transformada.

La seda varía de color de unas razas a otras e incluso entre individuos de la misma raza. Comúnmente es amarilla o blanca.

Durante dos días permanecerá inmóvil en su envoltura, hasta que se produzca otra muda, la que la transformará en crisálida. Durante esta etapa se producirá uno de los cambios más maravillosos del mundo animal. A través de la piel de la crisálida podemos diferenciar los ojos, antenas, alas y patas de la futura mariposa, la cual emergerá en las próximas dos semanas.

El nacimiento se produce por la mañana temprano, debido a que se guían por la hora a la que amanece. Podemos manipular la emergencia manteniendo las crisálidas a oscuras hasta que nos levantemos, entonces las pondremos en un sitio con luz. Las mariposas nacerán alrededor de la próxima hora o media hora. Así podremos presenciar su nacimiento.

Las mariposas al nacer expulsarán meconio, una sustancia líquida de color marrón que fue acumulada durante su estancia dentro de la crisálida, y que por tanto, no pudo ser expulsada hasta este momento. Recomiendo abrir los capullos con unas tijeras pequeñas, agarrando un pellizco y siguiendo hacia arriba, en los cuatro o cinco días posteriores a formar el capullo.

Capullo totalmente realizado
Cinco crisálidas en sus capullos abiertos, para facilitar la salida de las
 mariposas y poder averiguar el sexo


Notaremos los ojos de la mariposa de color negro aproximadamente seis días antes de que nazca. Los colores de las alas dos o tres días antes. En caso de no abrir el capullo, la mariposa nacerá deshaciendo la seda con un enzima líquido que deshace las proteínas que la conforman. La apertura manual del capullo es únicamente para facilitar la emergencia, y obtener así ejemplares sin alas deformadas. Aún así, no volarán, pues aunque sus alas están preparadas para ello, han perdido su instinto.

Tres machos recién nacidos. Hasta que no abran las alas, no se habrán terminado de secar. Este proceso dura una hora

Una vez empecemos a tener mariposas, lo mejor es tener dos recipientes, uno de cartón con las crisálidas para que cuando nazcan puedan trepar y estirar las alas, y otro para pasar las mariposas una vez sus alas estén secas. Así evitaremos que los machos se apareen con las hembras nada mas nazcan, interrumpiendo su secado, lo que provoca alas deformadas.

Apareamiento
El recipiente donde se hallen las mariposas, ha de tener un papel en el fondo para que las hembras pongan los huevos y sea más manejable guardarlos para la siguiente temporada.

Las hembras se aparearán atrayendo al macho mediante feromonas el primer día de su nacimiento, y esa misma noche comenzará la puesta de huevos. El apareamiento tendrá lugar durante aproximadamente cinco o seis horas, pero puede durar mucho menos, o prolongarse varias horas más.

La vida de las mariposas adultas dependerá del sexo y de la actividad. Las hembras viven una semana, durante la cual, las primeras noches depositarán los huevos, incluso sin ser fecundadas.

Los machos sólo se moverán y aletearán en presencia de hembras (o cuando los toquemos o movamos), en cuyo caso vivirán una semana aproximadamente. En caso de no haber hembras, permanecerán inmóviles, prolongando su vida hasta poco más de dos semanas.

Si nos han nacido machos y no tenemos hembras, ni esperamos tenerlas hasta dentro de bastante tiempo, podemos meter los machos durante una semana en el frigo, lo cual los mantendrá vivos más tiempo, sin afectar de manera negativa al apareamiento. El hecho de que vivan tan poco es que su aparato bucal está atrofiado, ni siquiera presentando vestigios de éste. Por lo tanto las mariposas adultas no se alimentan.

Hembra arriba, macho abajo
El macho adulto es más pequeño que la hembra. Concretamente, en la raza que muestro las fotos, las alas posteriores de los machos son de color canela y las anteriores con rayas más marcadas. Sin embargo las hembras son casi blancas, y con el abdomen mucho mas grande. Además, exponen continuamente el órgano sexual que libera las feromonas en el extremo de su abdomen.

Las alas del macho tienen los bordes más pronunciados, mientras que las de la hembra son menos recortadas, y con mayor extensión. 

Las hembras ponen de manera aproximada trescientos huevos, por lo que, con pocas hembras nos juntaremos con miles de huevos. Podemos congelar los huevos que no queramos una vez los hayan puesto, o soltar las pequeñas orugas en algún parque para que al menos las aves se alimenten de ellas. Ojo con hacer esto con otras especies, pues pueden resultar tóxicas o invasoras.

Personalmente separo las hembras como en la imagen superior, para que la puesta sea realizada en el papel dentro del vaso. De esta manera, podemos seleccionar unos pocos huevos de cada hembra para reducir la posibilidad de que la mayoría de nuestras mariposas sean hermanas. La consanguinidad provoca malformaciones y baja fertilidad.

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