Cría de lepidópteros

Manual de cría general de lepidópteros


Vanessa cardui

Al contrario de lo que se pueda pensar, para esta afición no es necesario grandes estructuras ni emplear mucho dinero. En pequeños tupper y cestas para la ropa podemos criar ciclos enteros de estos insectos, siendo algunas especies mucho más aconsejables que otras.

Empezaremos con el huevo. El caso general es que la hembra los depositará sólo cuando encuentre la planta nutricia (dependerá de la especie), pudiendo llegar a morirse sin desovar por no encontrarla. Sin embargo otras muchas si lo harán, sobre todo mariposas nocturnas como por ejemplo la familia Saturniidae, las cuales podrán depositar los huevos en cualquier superficie.

En caso de que los huevos estén sobre una planta, nos preocuparemos de que ésta no se seque, pues si el huevo tiene la cubierta blanda, puede morir. Por ello, debemos dejarlo en la planta, o bien ponerla en agua. Si tenemos los huevos sobre papel o despegados (huevos con la cáscara dura) no pondremos la planta de la que se alimenten las orugas hasta que éstas nazcan.

La etapa de oruga es quizás la más frágil e importante de todo el ciclo. Deben tener siempre comida fresca, y siempre la adecuada. No valdrá cualquier planta, por lo que debemos estar bien informados.
La cría de las orugas se puede llevar a cabo de tres formas:

    Lymantria dispar directamente sobre hojas de manzano
  • En una caja o terrario con las hojas de la planta nutricia: esto se hace comúnmente con los gusanos de seda, cambiando las hojas continuamente para evitar que queden demasiado secas. No es de las que más me guste porque necesitan más atención y ser manipuladas y molestadas todo el tiempo. 
  • En una caja o terrario, el cual tendrá las plantas nutricias metidas en un recipiente con agua. Éste ha de estar cubierto con film transparente con los agujeros justos para meter los tallos de las plantas, evitando así que las orugas puedan caer al agua. Este método presenta varias ventajas. La  comida dura mucho más tiempo, por lo que las orugas no han de ser molestadas todo el rato. Las larvas no están en contacto con sus propias heces como en el método anterior, lo cual es poco higiénico y favorece la aparición de enfermedades. Además, se recrea un ambiente similar al natural.
    Terrario con las plantas metidas en un
    tarro con agua
  • La última forma es sobre la planta nutricia, sin arrancarla. Consiste en meter la planta en su maceta al terrario, o taparla con malla si se encuentra en el jardín. Presenta las ventajas de la anterior, pero sin preocuparnos por cambiar las ramas que se vayan secando. Sin embargo, es mejor que las larvas no estén expuestas al sol.
El recipiente debe estar bien ventilado, y a temperatura ambiente si la especie que estamos criando es autóctona de nuestra zona. En cambio, si estamos criando una especie tropical o que se pueda criar continuamente (Samia ricini por ejempo), podemos tenerla dentro de casa.

La única función de esta etapa es comer continuamente, para alcanzar su tamaño máximo. Entonces habrá que estar pendiente por si no sabemos la especie de la que se trata a la hora de que haga el cambio a crisálida. Generalmente sabremos que es el momento cuando la oruga se muestra inquieta, deja de alimentarse, y en muchos casos defeca una sustancia líquida.

En caso de que la oruga sea de mariposa diurna, hay tres formas de que hagan la crisálida, dependiendo de la especie.

  • La primera es colgada boca abajo del extremo de su abdomen con un poco de seda. La oruga quedará suspendida alrededor de dos días hasta que mude de piel y se muestre la crisálida. No hay que hacer nada especial, simplemente ellas se colgarán de la tapa del terrario o incluso de las ramas de su planta nutricia. Las podremos despegar y colgarlas con un alfiler de la seda en otro lugar. Esta forma de crisálida es típica de la familia Nymphalidae.

Crisálida a la izquierda y prepupa a la derecha de Vanessa atalanta

  • La segunda es con tres anclajes, el del extremo del abdomen y un cinturón que sujeta la crisálida por su "cintura". Las orugas la realizarán en las paredes o techo del terrario, además de en las plantas. Las familias Papilionidae y Pieridae hacen este tipo de crisálida.
  • La tercera es envuelta en un capullo poco espeso, formado normalmente por la unión de hojas o ramas, o incluso semienterrado. Este tipo de crisálidas es común en algunos satíridos y en las pequeñas mariposas de la familia Lycaenidae.

En caso de que la oruga sea de mariposa nocturna, mejor conocidas como polillas, existen por lo general dos formas:
    Gusanos de seda tejiendo sus capullos ayudados por el
    soporte de un rollo de cartón
  • La primera es la más conocida, el capullo. La seda permite a la oruga envolverse en un armazón duro que a veces puede estar formado por hojas enroscadas. Es típico de la mayoría de mariposas nocturnas. Para facilitarles esta tarea se pueden meter rollos de cartón de papel higiénico o incluso hueveras, cuyos agujeros son perfectos para que los gusanos de seda tejan sus capullos. Pero por lo general, no hace falta poner nada, ellas se buscarán la vida.
  • La segunda consiste en enterrarse. La oruga buscará un lugar donde excavar para formar su crisálida bajo tierra. Una vez enterrada, confeccionará un capullo blando cuya función es crear una cámara de aire y evitar que el sustrato se derrumbe sobre ella. Si estamos ante una oruga de éstas, debemos poner como mínimo diez centímetros de tierra de jardín, y en la parte superficial corteza de pino, pues algunas hacen su capullo debajo de piedras, sin enterrarse demasiado. La tierra no debe permanecer muy húmeda, porque desarrollaría hongos que podrían matar a las orugas. Las larvas de la familia Sphingidae y algunas Noctuidae practicarán este modo.

Crisálidas de esfinges, apoyadas sobre sustrato a la espera de su nacimiento.

Sea cual sea la forma de transformarse, recomiendo dejar siempre la crisálida al descubierto, para evitar que tengan que abrir el capullo, o bien que las enterradas deban luchar para salir al exterior.

Crisálidas de Aglias urticae sujetas con un hilo de la seda
Crisálidas de monarca (Danaus pexippus)
Las de mariposa diurna quedarán suspendidas boca abajo, salvo las que tejen el cinturón, las cuales no soy partidario de dar la vuelta. Aquellas que hagan capullo, se envuelvan encima de la tierra o se entierren, se dejarán tumbadas (las que tengan capullo se podrán dejar metidas dentro de su capullo abierto) sobre alguna tela o papel, o incluso sobre tierra de jardín en el caso de las que de entierren (foto de arriba)

Éstas deberán tener delante una pared, preferiblemente de malla para que al nacer puedan agarrarse y trepar para estirar sus alas.
Las crisálidas pueden ser introducidas directamente a la jaula donde van a vivir las mariposas adultas a la espera de que nazcan.

El aparato bucal de las mariposas se basa en dos palpos labiales entre los cuales se encuentra enroscada la trompa, un órgano chupador dividido en dos finos tubos. Por ello, las mariposas solo pueden alimentarse de materia líquida, como es el néctar segregado por las flores, el líquido de las frutas en descomposición, o el agua con sales minerales de las orillas de los ríos. Para ello necesitamos plantas ricas en néctar como son: Lantana camara, Buddleia davidii, Penta lanceolata, Echinacea purpurea, asclepias, verbenas...

Inachis io alimentándose sobre buddleia
Muchas mariposas también se alimentarán de fruta con pulpa si se la facilitamos. Además, beberán de algodones empapados con agua y miel, o con azúcar. Algunas nocturnas carecen de aparato bucal, por lo que no es necesario alimentarlas en este estado, lo que facilita su cría en cautividad.

Las mariposas diurnas por lo general nacerán por la noche, mientras que las nocturnas nacerán por la mañana, permaneciendo inmóviles hasta la noche.

El apareamiento puede comenzar con una simple atracción de la hembra al macho mediante feromonas, como con un baile del macho revoloteando durante minutos alrededor de la hembra. Estas formas de emparejamiento, junto al tamaño del insecto adulto, determinarán el tamaño del voladero. En este aspecto, las mariposas nocturnas son más fáciles de mantener, pues necesitan menos espacio para aparearse con éxito.

Apareamiento de Zygaena filipendulae

En muchas comunidades está prohibido recoger animales de la naturaleza y criarlos en casa, pero existen numerosas tiendas y granjas especializadas en la venta de este tipo de insectos. Además podremos ser nosotros quienes las atraigamos plantando flores ricas en néctar y plantas que sirvan de alimento a las larvas de especies autóctonas.

De esta manera ayudamos a sostener sus poblaciones, que bastante perjudicadas están siendo ya con tanta destrucción de hábitats. Igualmente, aquellas especies que no sean autóctonas no podrán ser liberadas a la naturaleza, pues ya hay demasiadas especies exóticas invasoras que están causando muchos problemas.

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